Parece ser que tras toda la parafernalia que gira en torno al pavoneo de Leo, hay algo bastante más elevado que el orgullo personal y la necesidad de quedar por encima de los demás. No hay que olvidar que este es uno de los signos del Zodiaco cuya misión, entre otras, es la de cargar con la poderosa imagen del Padre. El nativo de Leo debe, pues, con su propia experiencia, llegar a conectar con la esencia de su propio Padre interior para así poder conocer todo su potencial.
Con todo lo dicho hasta ahora, la fuerza de la personalidad queda bien patente en el nativo de Leo. Está claro que quien consiga dar con la clave mágica que le permita conocer su esencia individual, tendrá en su mano el más alto poder con el que todo humano soñó alguna vez. Leo sabe por experiencia propia que la fuerza de la personalidad puede conseguirlo todo, pues con ella sabrá cómo manejar las situaciones y las personas que se crucen en su camino. La figura con la que sueña Leo es la del gran mago, generoso y poderoso, pero temible a la vez.
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