Pero con Leo siempre habrá que hacer algún que otro tipo de concesiones y manifestar hasta la más mínima de las impresiones que este nativo con su presencia o con su labor despierte en su compañero. Si hay algo que Leo no soporta es la inexpresi-vidad de la gente, ya que el silencio le sume en las profundidades de la oscuridad, del recelo y de la desconfianza. Con un compañero Leo hay siempre que tener muy en cuenta la fuerte necesidad que tiene éste de liberar y renovar energías después de haber realizado un esfuerzo. Los pequeños momentos de descanso u ocio son vitales para intercambiar impresiones y enterrar los desagradables recuerdos o el mal sabor de boca generados por tanto esfuerzo.
Con Leo es mejor siempre no competir. Él por lo general tenderá a llevar la voz cantante, a figurar ante los demás, a adoptar un aire de importancia y protagonismo que para algunas personas podría incluso resultar hiriente. Lo más inteligente, y esto es justamente de lo que Leo carece, es adoptar una postura complementaria con él, pero siempre dejando bien claro cuáles son las responsabilidades y el terreno de cada cual. No es fácil a la larga poder mantener una relación de interés con Leo a no ser que la persona en cuestión disponga de una personalidad flexible, receptiva y en cierto modo un tanto sumisa.
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