Poco a poco los nativos Leo irán usurpando parte de la libertad personal de su pareja llegando incluso a decirle cómo tiene que comportarse o qué tono debe de usar para dirigirse a ellos. Leo exige algo más que fidelidad a su pareja, necesita que le demuestre a cada instante lo que siente por él y que además lo manifieste según los gustos y preferencias del rey del Zodiaco.
A cambio Leo no asegura una fidelidad absoluta. Para este nativo el amor es considerado como el alimento de los dioses y nunca se puede decir que «de esta agua no beberé». Lo que sí que puede ofrecer Leo a su compañero sentimental es todo un mundo de disfrute y diversión, en definitiva, de beberse la vida a tragos. El juego amoroso, la seducción y todo un mundo de placer y delicia se encargarán de compensar el despotismo y la prepotencia con que este nativo suele afirmarse ante todo y ante todos.
El sexo para Leo representa el termómetro de amor. Según sea la calidad de los encuentros íntimos con su pareja, el nativo de este signo valorará el estado de la relación sentimental. Las fantasías sexuales de Leo no tienen límite, por lo que es de esperar que no se conforme con un mero acto rutinario y sencillo. Cada vez que Leo haga el amor tendrá que ser una ocasión única e irrepetible, que probablemente recuerde hasta el siguiente encuentro.
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