A Leo todo lo que pueda sonar a disfrute y goce le interesa. El éxtasis es una droga que busca a toda costa y que pocas veces encuentra en mayor dosis que la que el amor le puede proporcionar. A través de esta sensación, el nativo de Leo conecta con el calor que emana de su centro personal y que recorre todo su cuerpo cual río de lava ardiente. Nada le gusta más, y como la persona amada se encuentra tan íntimamente relacionada con esta sensación, es imposible que Leo pueda reconocer o diferenciar entre lo que siente y le motiva, y entre lo que realmente es el amor puro. Leo es posesivo y celoso como ningún otro signo del Zodiaco justo por esto. Si realmente amara tanto a la persona de su vida, sería feliz sin tener que poseer la exclusiva de la felicidad de su amante. Podría dar rienda suelta a su amor y permitir lo que él mismo tanto desea para sí mismo: la libertad personal.
Volver a Leo
Volver a Signos de Zodíaco




