Otra particularidad de la economía de Leo es su facilidad para derrumbarse y agotarse llegando hasta límites que a más de uno no le dejarían dormir. Leo jamás permitiría que una preocupación interfiera en uno de los mayores placeres de la vida. Será por la confianza que muestra Leo ante las dificultades, y la manera que tiene de reírse del destino, lo que le ayuda a dar con la solución de última hora que siempre le salva cual campana libra al boxeador de caer K.O. en el último asalto. El entusiasmo de Leo y la impecable imagen de persona competente y capaz, hace que los demás confíen y depositen su confianza en él saliéndose siempre con la suya.
La fuerte personalidad del signo resulta muy beneficiosa a la hora de negociar importantes operaciones económicas. El papel de gran intermediario le va al pelo a Leo, que bien sabe codearse y comportarse con personas de gran poder económico. Muchas veces la dotes teatrales de Leo son la mejor estrategia de cara a sacar una buena tajada. Y en su defecto, por lo menos habrá disfrutado de alguna cena o comida de negocios en un restaurante de alto postín.
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