Leo con su natural optimismo contagia y transmite a sus amistades gran confianza en ellos mismos y en la vida en general. Leo imprime a su alrededor un agradable ambiente de sencillez y disfrute que nutre, calma y sana el corazón de sus amistades. Como amigo, Leo es cordial, abierto y entrañable. Pero con la misma fuerza que ama Leo puede destruir. La ley del equilibrio natural así exige que sea, por lo que siempre habrá que no intentar aprovecharse de la buena fe ni de la generosidad de este nativo.
No es de extrañar que alrededor de Leo siempre gire un mundo de envidias y de celos entre sus amistades. Al igual que los hijos compiten por la atención y la beneficencia paterna, las amistades próximas a Leo asi se comportan. Y la culpa o la responsabilidad está muy clara de quién es. A Leo le gusta el poder y la potencia personal, pero no hay que olvidar que ante un gran poder siempre es necesario asumir una gran responsabilidad que obliga al individuo a actuar de una forma justa ante la vida. Si se es amigo de Leo hay que ser leal con él y jamás ponerle en ridículo o revelar sus flaquezas más íntimas.
Hacerle una jugarreta a un León es equivalente al suicidio.
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