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¿Cómo funciona la magia? Gracias a los lazos espirituales, es decir, a los lazos que nos unen unos a otros con todos y cada uno de los seres, con todas y cada una de las cosas.

Cada lazo espiritual que movemos, ya sea en un sentido o en otro, mueve a todos los seres y cosas que están conectadas por dichos lazos haciendo que la magia funcione.

Es como cuando lanzamos una piedra al centro de un lago en calma: la piedra cae y crea ondas circulares a su alrededor que terminan alcanzando todos y cada uno de los recovecos del lago.

La potencia del efecto depende de la fuerza con que lancemos la piedra, ya que las ondas producidas serán más o menos visibles dependiendo de dicha fuerza.

Si lanzamos una piedra pequeña y con poca fuerza, las ondas apenas si se notarán, pero si lanzamos una piedra grande con fuerza considerable, las ondas serán altas y potentes.

Por supuesto, si lanzamos una roca gigante con una fuerza excesiva, el lago sufrirá una variación profunda poco recomendable para su sistema habitual, creando más caos que cualquier otra cosa.

Esto mismo es lo que pasa con la magia: si usted tiene un deseo que lanzará ahora mismo al estanque de la magia, las ondas se producirán inevitablemente, con mayor o menor fuerza, con mayor o menor efecto, pero se producirán. Y si el deseo es desmedido y la fuerza utilizada excesiva, lo único que conseguirá es atraer el caos.

La magia no es una ciencia exacta, al menos no dentro de las concepciones humanas, pero funciona.

A la magia se puede acceder de diferentes maneras, por diferentes caminos, utilizando diversos lazos, pero a menudo basta con el deseo limpio y sincero de conseguir algo para lograrlo.

La fuerza de la magia no consiste en el empecinamiento, ni en la desesperación ni en la rabia, sino

en tirar del lazo adecuado en el momento oportuno.

LAZOS DE AGUA

Tiran de todos los hilos emocionales, psíquicos y sentimentales de los seres y las cosas.

Los Lazos de Agua son los lazos del alma, de la animación y el ánimo, de la fuerza interior y la capacidad para sufrir, entender y sentir.

Son los lazos del amor que nos elevan y nos redimen, pero también son los lazos del sentimiento que nos atan a las pasiones humanas, y a través de ellas, a la tierra y la vida.

Por eso mismo son lazos de maternidad, de creación, de imaginación y de fantasía, y de todo lo que esté relacionado con el aspecto femenino del universo.

Los Lazos de Agua se relacionan con el incienso a través de las siguientes fragancias: opio, coco, cedro, heliotropo, jazmín, pachulí y/o cannabis.

LAZOS DE TIERRA

Los Lazos de Tierra tiran de todos los hilos materiales del universo, desde la fracción más pequeña de la materia, hasta la estrella más grande y brillante. La materia es la parte sólida de la creación, la parte palpable del pensamiento, la ilusión perceptible de la esencia, y es tan densa y pesada, que a menudo nos impide ver lo que en realidad la sustenta. Por supuesto, los Lazos de Tierra son los lazos del cuerpo.

Cualquier tipo de material sirve para conmover los Lazos de Tierra, porque la materia es capaz de vibrar por sí misma y transmitir su vibración al resto de cuerpos sólidos existentes en el cosmos.

Después de los Lazos de Agua, los Lazos de Tierra son los que más atan y someten a la humanidad, ya que entre los dos se forman la salud, el dinero y el amor, es decir, los tres puntos que más nos interesan en nuestra vida cotidiana.

Los Lazos de Tierra se relacionan con el incienso a través de las siguientes fragancias: mucílago (musk), sándalo, bergamota, clavel, mirra, pino y rododendro.

LAZOS DE FUEGO

Desde el rayo que cae hasta la vela que rompe la oscuridad, los Lazos de Fuego tiran de los hilos de la creatividad, la voluntad, el impulso y la fuerza generadora de todas las cosas.

Los Lazos de Fuego son los lazos del espíritu que lucha a cada instante por manifestarse, por ser, por abrirse paso de la nada a la realidad y de la realidad a la nada.

Efectivamente, los Lazos de Fuego son como llaves mágicas que abren diversas puertas de uno y de otro lado, no en vano el primer destello de luz que se dio en el espacio abrió lo que hoy conocemos como Universo. Sí, de un simple destello nació todo lo que conocemos y todo lo que aún es ignoto para todos nosotros.

Dios es luz, el gran generador del cosmos es fuego puro. Por todas estas razones no es de extrañar que los Lazos de Fuego sean los más utilizados en la magia práctica.

Los Lazos de Fuego se relacionan con el incienso a través de estas fragancias: canela, ámbar, magnolia, gladiolo, ave del paraíso, incienso natural, fresa, frambuesa, rosa roja y lavanda.

LAZOS DE AIRE

El incienso está más vinculado a los Lazos de Aire que a ningún otro lazo, y por ello tiran de los finos hilos de la inteligencia, la razón, la intuición mental, la telepatía, la telequinesia y la meditación.

La fuerza de voluntad y la fuerza del pensamiento se despierta a través de los Lazos de Aire, que no

por ser más etéreos son más débiles que los anteriores, simplemente son más sutiles y a menudo operan en un plano de conciencia distinto.

Los Lazos de Aire representan a la mente en todas sus dimensiones, tanto en el aspecto práctico y racional, como en el aspecto sensible y emocional, porque incluso el cálculo más frío y exacto está sujeto a las emociones del operador, porque en dicho cálculo se esconde la pasión del triunfo, el logro conseguido, la cima alcanzada.

El incienso se relaciona con los Lazos de Aire a través de las siguientes fragancias: sándalo, maderas, vainilla, rosa blanca, limón, naranja, lima, manzana, pera y flores silvestres.


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