La personalidad del Metal

Los que nacen en los años gobernados por el Metal reciben influencias de este signo: son decididos, inflexibles y persistentes.

Cuando quieren alcanzar una meta, no escatiman esfuerzos ni tiempo para lograrlo. Su motivada perseverancia se muestra firme, sobre todo cuando surgen dificultades en su camino de consecución del objetivo.

No se doblegan, ni se echan para atrás nunca. Su fortaleza moral es extraordinaria, lo que les permite llevar a cabo su propósito. Sin embargo, la dureza de su carácter, que tanto les ayuda a triunfar, puede ocasionarles también frecuentes problemas por ser «cabezotas», que insisten inútilmente en seguir adelante incluso cuando no tienen ninguna razón o cuando algo es realmente imposible en determinadas circunstancias.

Los que nacen con este signo tienden a resolver los problemas con sus propios medios. No les gusta la intervención ajena o el ofrecimiento de ayuda en cosas que se consideran capaces de hacer.

Tratan de valerse por sí mismos para conseguir las metas propuestas. A veces parecen testarudos y orgullosos, pero nunca les falta motivación ni voluntad.

Son inteligentes, agudos, capaces, económicamente solventes, condiciones que les inspiran el afán de independencia, de lucro y, en muchos casos, de poder.

Para poder canalizar correctamente su energía y su fortaleza moral, los Metal deben procurar respetar al máximo las observaciones ajenas y abstenerse de imponerse a los demás. Si logran controlar eficientemente su temperamento, pueden obtener lo que desean sin causar perjuicio a los demás.

Lamentablemente, el metal que llevan en su sangre casi siempre los hace intolerantes a la hora de aplicar la política de buena vecindad o de atender consejos, lo que les impide cultivar una amistad profunda con los congénitos suyos.