La personalidad de la Madera
Los que nacen en los años gobernados por este signo suelen ser personas respetables por su nobleza moral y su alta ética profesional. Son magníficos colaboradores por su amplio interés, su abnegación y su espíritu de sacrificio.
Son ordenados, emprendedores, concienzudos, capaces de diferenciar acertadamente asuntos de distinta naturaleza y establecer un escalonamiento de urgencias según la importancia del caso.
Estas cualidades que caracterizan su personalidad no sólo les permiten obtener el respeto de los demás, sino que también los colocan a la altura de importantes cargos públicos, administrativos o directivos de grandes proyectos técnicos y científicos.
Nunca trabajan solos, porque dominan el arte de convencer a los demás para que colaboren y contribuyan a la causa común. Saben ejercer su influencia positivamente y confían en el método de trabajar en equipo.
Son generosos, solidarios, bondadosos y compasivos con los infortunados, a los que ayudan con lo que pueden. Estas cualidades les suelen traer suerte en la carrera profesional y jerárquica, siendo promovidos en el momento adecuado a puestos más importantes.
Los defectos de este signo consisten en su desmesurada ambición y la excesiva prisa con que quieren lograr las cosas, lo que les trae consecuencias totalmente contraproducentes. Por otro lado, la gran capacidad que tienen también los traiciona con frecuencia, porque no se dan tregua para atender la enorme carga de trabajo.
Tendrán que dejar unas gestiones a medias por falta de tiempo y posibilidades humanas. De este modo, a pesar de su buena voluntad, se frustran muchas veces en la consecución de sus propósitos.




