El año del Mono

Propicio para desarrollar cualquier actividad, augurando éxito y buenaventura, el año del Mono es benigno para el espíritu empresarial. El activo Mono fomenta la imaginación, invita a la participación y convoca a la competencia.

En los planos de la política, economía, cultura y relaciones internacionales se producen cambios trascendentales y tienen lugar importantes eventos. Proliferan las iniciativas inversoras e industriales, se realizan grandes operaciones comerciales, se registran nuevos descubrimientos científicos y avances técnicos que marcan hitos históricos.

En el año del Mono se presentan miles de coyunturas para poner en juego la inteligencia y la iniciativa. Se detesta la pasividad y la falta de imaginación. Se recurre a todos los medios posibles, lícitos e ilícitos, para beneficiarse de las oportunidades de oro, sin pensar en las consecuencias que podrían acarrearse.

La avidez por el éxito fulgurante se acompaña de la falta de previsión y el poco escrúpulo de los valores morales: la especulación, el tráfico de influencias, el fraude fiscal, el plagio, los delitos penales, la promiscuidad y todos los demás excesos, vicios y caprichos emergen a la superficie de la corriente para probar la suerte.

Gomo es lógico, antes de finalizar el año, el peso de la justicia A/a habrá caído sobre los más vanidosos y los más torpes. Los más espabilados lograrán escaparse momentáneamente, pero caerán tarde o temprano inevitablemente.

Por lo tanto, en el año del Mono hay que actuar activamente, pero con inteligencia y honestidad, y siempre dentro del marco de la ley.