El año del Buey
El año del Buey es el segundo dentro del cuadro cronológico del Zodiaco chino.
Es un año que nos incita al trabajo, la perseverancia y la responsabilidad. Descubrimos que hay mucho que hacer en los negocios, en los estudios, en el trabajo, incluso en la propia casa.
Muchas labores han sido iniciadas y necesitan continuarse para conseguir los primeros resultados. Algunas presentan dificultades que requieren un esfuerzo y mucha perseverancia.
Tenemos la sensación de que no se puede dejar nada sin atender, porque tenemos la obligación de llevarlo a cabo, si no queremos que nos acusen de irresponsables.
Es un año que rinde culto a la tenacidad y al realismo. La frivolidad y la palabrería no tienen cabida. Frente al cúmulo de trabajos que realizar, cualquier promesa hueca o fútil resultan despreciables. Es inútil seguir las discusiones farragosas sobre la política de los ismos atomizados, la ideología escolástica o la economía neta de números arábigos.
La gente acorta la interminable sobremesa para tener más tiempo de trabajo, rehusa ciertos actos de la vida social para dar prioridad a la apretada agenda de asuntos urgentes.
El arte tiende a resaltar los valores clásicos y a desvirtuar la ruptura del novismo vanguardista. Los postulados del liberalismo ceden terreno a los criterios conservadores y la tradición vuelve a prevalecer sobre los anhelos de cualquier cambio infundado.
Es un año en el que una manifestación sólida de afecto tiene más éxito que las mil lisonjas. Se detestan la orgía y la promiscuidad, mientras que son exaltados los valores del amor auténtico y eterno.
Los conflictos de este año provienen sobre todo de la falta de comunicación y la mala comprensión.




