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Los más famosos herejes de la historia

PABLO DE SAMOSATA (S. III)
Obispo de Antioquía entre los años 260 y 272. Fue el principal promotor de la ideas heréticas conocidas como dinamismo, monarquianismo o adopcionismo, que defendían que Cristo, pese a su nacimiento milagroso, fue un simple hombre hasta ser bautizado, momento en el que fue adoptado por el Espíritu Santo, que lo hizo hijo de Dios. En el año 264 fue llamado a asistir al sínodo que se convocó en Cesárea de Capadocia, donde se le invitó a retractarse de sus posturas. Así lo hizo en un principio, pero más tarde volvió a predicar las mismas heterodoxas ideas, por lo que fue excomulgado en otro concilio celebrado cuatro años más tarde en la misma ciudad. Gracias al apoyo de Zenobia, reina y regente de Palmira, pudo mantener su obispado durante algún tiempo, hasta que el emperador Aureliano lo depuso definitivamente en el año 272.
ARRIO (280-336)
Teólogo heterodoxo cristiano, fundador del arrianismo, doctrina que pondera la unidad absoluta de Dios como ser eterno, increado e incomunicable, creador de todo lo que está fuera de él, incluyendo a Cristo, lo que supone la negación de la Santísima Trinidad. Sus tesis fueron rápidamente aceptadas, y Arrio alcanzó enorme notoriedad en Egipto, desde donde se extendió su doctrina por todo el mundo occidental, bajo el dominio de los pueblos germánicos. El obispo de Alejandría se le opuso con rigor y pretendió convencerlo del error en que se hallaba, pero Arrio continúo defendiendo sus tesis heterodoxas, por lo que fue excomulgado en el año 321. Cuatro años más tarde, en el Concilio de Nicea, el arrianismo sería declarado herético.
PRISCILIANO (S. IV)
Teólogo español iniciador de una de las primeras corrientes heterodoxas dentro del seno de la religión cristiana, el priscilianismo, que mereció la condena del Concilio de Zaragoza en el año 381, ya que negaba la Santísima Trinidad y atribuía a Jesús sólo un cuerpo aparente, sin duda por influencia de las ideas gnósticas y maniqueas de su fundador. Aunque nacido en Menfis (Egipto), Prisciliano desarrolló toda su carrera proselitista en Hispania, donde fue nombrado obispo de Ávila por dos prelados que compartían sus tesis. En el priscilianismo se unió por vez primera una desviación religiosa heterodoxa con el descontento social hacia un clero católico cada vez más corrupto y alejado de la ortodoxia, por lo que se convirtió en un movimiento de protesta social. Prisciliano acabó siendo acusado de maleficio y hechicería, y fue ejecutado en Tréveris en el año 385.
DONATO (S. IV)
No es mucho lo que se sabe de este personaje heterodoxo, salvo que fue obispo de Cartago y fundador del donatismo, doctrina herética que se extendió por el norte de África; uno de los primeros movimientos que reivindicaron la vuelta a una autenticidad cristiana primitiva, ya diluida en esos años. Fue condenada como herética en el Concilio de Arles, de 314.
ULFIIAS (311-383)
Obispo de los godos y traductor de la Biblia al gótico. Su obra es habi-tualmente señalada como el comienzo de la literatura germánica. Durante más de 30 años se dedicó a recorrer la baja Mesia, lo que hoy es Bulgaria, difundiendo las tesis de Arrio, motivo por el cual se propagó el arrianismo durante varios siglos por toda Europa, incluyendo Hispania, donde la trajeron los visigodos que aquí se instalaron. En dos ocasiones visitó Constantinopla, en el año 360 y en el 381, y en ambos casos lo hizo para defender a los amaños de la acusación de herejía.
PEIAGIO (360-422)
Célebre teólogo inglés, fundador del pelagianismo, doctrina herética que negaba el pecado original, la necesidad de la gracia, y que afirmaba que el hombre tiene la facultad de abstenerse del pecado haciendo uso de su libre albedrío. A pesar de la oposición de San Agustín, las tesis de Pelagio se extendieron por las islas británicas hasta mediados del siglo VIII. Pelagio fue formalmente declarado hereje por el Papa Inocencio I mediante sentencia emitida en el año 417, aunque ya en el 411 había sufrido la condena del Concilio de Cartago.
EUTIQUIO (378-454)
Monje bizantino, defensor del monofisismo, movimiento herético de gran predicamento en el oriente cristiano. Esta doctrina defiende la controvertida tesis que niega la doble naturaleza de Cristo, postulando tan sólo su naturaleza divina, y negando la humana. Eutiquio fue durante treinta años archimandrita de un monasterio cercano a Constantinopla, y a partir del año 444 comenzó a predicar de modo inflexible la teoría de la única naturaleza de Cristo. Ya en el 448 fue condenado por el sínodo de Constantinopla y por el Papa León I, pero será a partir de 451 cuando se vea obligado a sufrir destierro por la condena oficial a sus ideas tras el Concilio ecuménico de Calcedonia.
NESTORIO (¿-439)
Predicador heterodoxo nacido en Siria. Patriarca de Constantinopla desde el año 428. Al contrario que los monofisistas, defendía la doble naturaleza de Cristo, motivo por el cual sus tesis fueron declaradas heréticas en el controvertido Concilio de Éfeso, en el año 431. Se vio obligado a partir hacia el exilio. Sus últimos años los pasó en un oasis de Libia, donde murió en el año 439. Por desgracia no se han conservado más que algunas de sus homilías y cartas, aunque hay constancia de que Nestorio fue autor de una muy copiosa obra. Se le atribuye el evangelio apócrifo de la infancia de Jesucristo.
ELIPANDO DE TOLEDO (717-800)
Arzobispo de Toledo que combatió contra Carlomagno para defender la independencia de la iglesia hispánica frente a la franca, que el emperador francés pretendía imponer. Elipando protagonizó una importante polémica cristológica con la ortodoxia de la Iglesia, al mantener la tesis de que Jesucristo era tan sólo hijo adoptivo de Dios, herejía que además negaba la virginidad de la Santísima Virgen María. El adopcionismo, pues así fue llamado este movimiento herético, sufrió las repetidas condenas del Concilio de Ratisbona (792), del Concilio de Francfort (794), y del Concilio de Roma (799). Se conservan varias obras suyas, entre ellas el Libro contra Alcuino, y el Símbolo de la fe.

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