Gioacchino da Fiore (1130-1202)
Místico y religioso italiano, fundador de una heterodoxa orden derivada de la del Císter. Hoy por hoy está considerado una de las personalidades más complejas y atrayentes del pensamiento cristiano medieval, pero en su época sufrió la condena de la ortodoxia por hacer pública su disconformidad con las irregularidades del clero. Llegó a ser abad de la abadía cisterciense de Carazzo, pero decidió abandonarla debido a la corrupción de los monjes: sobre todo simonía y nicolaísmo. Peregrinó a Tierra Santa y se estableció en las montañas de Calabria, donde fundaría la llamada Congregación de Fiore. Entre sus obras destacan Concordiae Novi acVeteris Testamenti, Comentarios al Apocalipsis, y la más interesante de todas, Tratado de la Trinidad, condenada como herética por el Concilio de Letrán de 1215.
En esta obra establecía una división tripartita de la Historia de la Humanidad en tres edades o reinados, hondamente influida por el dogma de la Trinidad: la Edad del Padre, que corresponde con el Antiguo Testamento) la Edad del Hijo, que ahora vivimos, correspondiente al Nuevo Testamento; y la Edad del Espíritu Santo, que aún está por llegar y donde el hombre alcanzará la perfección espiritual. Su pensamiento influyó de modo notable en las corrientes heterodoxas surgidas de la Orden fundada por San Francisco de Asís, los llamados franciscanos espirituales y los fraticelli, que radicalizaron las proposiciones de pobreza y merecieron la condena por herejía de la ortodoxia católica.



