Clasificados de hechizos
 

Visualización y talismán para conductores inseguros


Como en una gran parte de las cosas de la vida precisamos de algún objeto que nos de fuerza y seguridad.
Muchos conductores ponen en las cabinas de sus vehículos patas de conejos, herraduras, pelos de algún animal, u objetos religiosos de la tradición que practican, objetos que van desde imágenes de vírgenes a las que devotamente veneran a estampas de santos, budas u otros símbolos místicos. Incluso hay conductores que encienden velas en los interiores de sus coches antes de realizar una larga travesía. En cualquiera de los casos no tenemos nada que objetar y aconsejamos que sigan esta práctica si con ello han conseguido una mayor seguridad en su forma de conducir.

Nosotros vamos a proponer a continuación una especie de talismán para aquellos que no quieran identificarse con ninguna tradición religiosa.
Lo ideal es que cada uno elabore su propio talismán, según la imagen que le produzca mayor serenidad, equilibrio y armonía. Nosotros queremos hacerle una proposición, y es que ese talismán se convierta en una especie de mándala, o un mándala auténtico que le sirva para concentrarse y darle fuerzas antes de emprender cualquier tipo de viaje. Para ello deberá dibujar usted mismo este mándala.
Le proponemos que en una hoja de cartulina marque un círculo de unos treinta centímetros de diámetro. Tome diferentes colores y trate de pintar algo que le evoque armonía y tranquilidad. Hágalo sin prisas, es decir, tómese su tiempo reflexionando sobre lo que va a pintar. Si es necesario relájese previamente y realice una meditación.

Una vez vea con claridad algún concepto que le evoque seguridad píntelo, utilice los colores que quiera, pero especialmente aquellos que le inspiran tranquilidad, por lo tanto huya de colores rojos y negros, y céntrese en otros más suaves.
Una vez tenga pintado su mándala puede llevarlo a cualquier tienda que hagan fotocopias y solicitar un par de reducciones con los mismo colores. Así podrá tener ese mándala de un tamaño que pueda transportar en la guantera del coche o llevar en su bolso o cartera.
Antes de emprender un viaje medite ante el mándala como si éste fuera un potente talismán que le va a dar seguridad. Recuerde que está meditando y mirando un círculo mágico o de poder, y ese poder es seguridad. El mándala le ofrece un camino interior hacia usted mismo, en este caso un camino de seguridad, ya que usted ha dibujado algo que le evoca este concepto.

Cuando meditemos frente al mándala, en casa antes del viaje, o en el coche con las copias de que disponemos, trataremos de penetrar en él, y a la vez que el mándala penetre en nosotros. Se trata de dar vida al mándala que hemos confeccionado, a la imagen de seguridad que he-
mos pintado. Saber que esa imagen talismánica nos mira, que vibra, hasta el punto de identificarnos con ella y llegar a percibirse uno mismo como mándala, es decir, la seguridad.

ORACIÓN HECHIZANTE A SAN CRISTÓBAL
Cuenta la historia que en el siglo III, un hombre de grandes dimensiones se acercó a la corte de un rey para ponerse a su servicio, ya que al parecer se trataba de un poderoso mandatario. En una de las fiestas reales apareció un bardo druida que comenzó a cantar una serie de historias. En un momento dado, el rey asustado se santiguó y el todavía entonces pagano San Cristóbal le preguntó el motivo de ello, a lo que el rey respondió que en su narración, el druida había mencionado los poderes malévolos de Satanás y que santiguarse era el único remedio para mantenerlo a distancia. San Cristóbal, que entonces se llamaba Reprobo, le dijo a su rey que en vista del temor manifestado, lo abandonaría para ir a buscar a ese otro ser mucho más poderoso que él.

Tras largos e interminables viajes, se encontró con quien se identificó como Satanás, poniéndose de inmediato a su servicio al considerarlo el ser más poderoso del mundo. En una de sus múltiples rutas con Satanás, éste desvió su recorrido varias leguas por hallar una pequeña cruz de madera en su camino. Al ser preguntado por parte de Reprobo el motivo de aquel desvío, Satanás respondió que hacía algunos siglos un poderoso hombre, al parecer Hijo de Dios, había sido sacrificado en una cruz parecida a aquella y que él no deseaba correr la misma suerte. A resultas de esta explicación, Cristóbal entendió que había otro ser mucho más poderoso y decidió peregrinar en su búsqueda.

Encontróse un día con un ermitaño que le indicó que para hallar a Jesucristo debía someterse a recogimiento y ayuno. El todavía llamado Reprobo accedió a dicha condición, hasta que cierto día, disponiéndose a cruzar un río, encontró a un niño pequeño que le pidió ayuda para cruzar de una orilla a otra. San Cristóbal accedió, sosteniéndolo en uno de sus hombros y comenzó a caminar quejándose de lo pesado y dificultoso de cargar con dicho niño a pesar de la fortaleza que él tenía. Entonces el pequeño le dijo que era normal, ya que portaba sobre sus espaldas al Rey creador del mundo, a Jesús el Cristo, y por tanto, a partir de este momento el entonces llamado Reprobo pasaría a denominarse «Cristophoros» que significa el portador de Cristo. Ante las afirmaciones de Jesús, Cristóbal se mostró incrédulo, de manera que el niño le dijo que clavase su cayado junto a la choza en la que vivía y al día siguiente vería desaparecer su poca fe. Cristóbal así lo hizo y al amanecer del otro día, contempló cómo el cayado se había convertido en un árbol centenario.

Dado los innumerables viajes que el Santo realizó en pos del poder supremo y por otra parte, siendo a quien condujo al Niño Jesús a la simbólica otra orilla del río, es considerado desde la edad media, como patrón de los desplazamientos. Modernamente es venerado como el santo patrón protector de los conductores, pilotos, transportistas y de toda aquella persona que deba conducir o circular en un medio de locomoción a motor.
Para lograr la protección hechizante del Santo en los desplazamientos, al adquirir nuestro vehículo, debemos incluir en él una medalla o símbolo de San Cristóbal. Al entrar en el coche, nos santiguaremos tocando la imagen y si preveemos un viaje largo, rezaremos siete Padre Nuestro y después la oración que siempre debemos pronunciar con independencia de lo largo del viaje:

«San Cristóbal bendito, ilumina mi camino, llegar bien te solicito y la protección te pido».


Otra forma de hechizo, la podemos realizar justo antes de comenzar a conducir. Para ello, nos santiguaremos tres veces, diciendo en cada una de las cruces:

«San Cristóbal bendito, tal y como tú llevaste al Niño a la otra orilla, condúceme con suerte y de maravilla».


Un tercer y último hechizo ideal para cuando debamos conducir y nuestro estado de salud no sea el más óptimo, será macerar un ramillete de Albahaca, otro de Perejil y tres granos de pimienta negra, en un recipiente de cristal en cuyo fondo depositaremos por espacio de una hora, una pequeña estampa o medalla del Santo que nos ocupa. Transcurrido el tiempo marcado, mojaremos nuestros párpados, el interior de las muñecas y el tercer ojo, es decir el entrecejo con el agua macerada e impregnada del efluvio de las hierbas y la figura del Santo mientras decimos con fervor:

«Poderoso San Cristóbal, tú que transitaste todos los caminos, salvando dolor y adversidad, ayúdame a superar este mal momento, te lo pido por caridad».

 
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