Ritual positivador para coches nuevos
Cuando adquirimos un vehículo, ya sea nuevo o de segunda mano, lo hacemos con ilusión y energía, lo que favorece la puesta a punto de nuestras vibraciones sutiles. Sin embargo, es preciso significar, que un coche nuevo carece de una cierta «alma» o vitalidad. Es evidente que con el paso del tiempo se la iremos imprimiendo y que a medida que pasen los días, podremos ver cómo adquiere nuestra personalidad o impronta personal, pero mientras ello ocurre, debemos familiarizarnos con él, energéticamente hablando.
Una vez ya disponemos de nuestro coche, debemos comenzar por adecuarlo físicamente a nosotros, para ello, en actitud de relajación y positividad, comenzaremos por centrar nuestra atención en las palmas de las manos. Se-guidamente procederemos a acariciar la superficie de nuestro coche, palpándole poco a poco, al tiempo que intentamos transmitir nuestra energía positiva.
Tras el proceso anterior entraremos en el coche, y tranquilamente respiraremos su aroma dejando que nuestra respiración se mezcle con el aire del vehículo. Efectuaremos una serie de ejercicios de respiración sentándonos en cada uno de los cuatro asientos. Sin más, solamente respirando. Después, entrando ya en actitud de positividad, con la intención de transmitir amor y buenas vibraciones al coche, acariciaremos todas las superficies interiores.
Finalizado el contacto y entendiendo que es posible que un ritual no siempre pueda realizarse con la intimidad necesaria, ya que el coche puede estar aparcado en un lugar público, debemos tomar cuatro fotografías de nuestro vehículo, una desde cada uno de los lados y también de la parte anterior y posterior del mismo, para poder realizar un ritual en nuestra casa.
Materiales necesarios:
4 Fotografías del coche.
1 Vela de igual color al coche.
2 Velas blancas.
Un cuenco con Agua de Rosas diluida.
1 Ramillete de Albahaca.
Para empezar llenaremos un cuenco con un litro de agua al que añadiremos agua de Rosas. Dejaremos reposar el líquido durante tres días y tres noches.
En nuestra casa o en un lugar íntimo, procederemos a formar un triángulo con las tres velas, teniendo en cuenta que en la base colocaremos las velas blancas. En el interior del triángulo situaremos las cuatro fotografías del coche, ubicando al Norte la frontal, al Sur la posterior, la imagen de la izquierda al Oeste y la de la derecha al Este. Encenderemos las velas con cerillas de madera y pediremos protección mentalmente.
Entraremos en relajación al tiempo que visualizamos la imagen del coche (podemos ayudarnos mirando las fotografías). Manteniendo este estado sostendremos con nuestras manos el ramillete de Albahaca mientras volvemos a pedir protección.
Tras unos minutos de contemplación, mojaremos la Albahaca en el agua y efectuaremos una serie de salpicaduras (aspersiones) sobre las fotografías al tiempo que invocamos:
«He aquí la fuerza y el poder. Pido a las entidades desconocidas que me ayuden y alumbren con fuerza mi coche, para disfrutar con él una conducción segura, armoniosa y libre de todo mal».
Seguidamente depositaremos el ramillete en el interior del cuenco y lo dejaremos reposar hasta que las velas acaben de consumirse, momento en que daremos por finalizada esta primera parte del ritual.
La segunda fase del ceremonial consistirá en acercarnos al coche por la noche y mojando el ramillete de Albahaca en el agua, efectuar unas salpicaduras sobre el coche repitiendo la invocación ya descrita.



