Clasificados de hechizos
 

Magia para ahuyentar las multas


Está claro que circulando a doscientos veinte kilómetros por hora en una autopista, ni todas las magias del mundo nos salvarán de una multa después que el radar detecte y fotografíe nuestro coche. Sin embargo, parecen existir «coches invisibles».

Desde estas líneas, por supuesto, no pretendemos alentar al lector a infringir las normas de circulación ni alcanzar, con su vehículo, velocidades exageradamente rápidas para ver si surge o no el efecto de la magia, pero vamos a «bañar» nuestro coche para que pueda pasar más desapercibido que los otros coches.
Materiales necesarios:

Un litro de leche de almendras.
Dos litros de agua destilada.
Una cucharada de canela molida.
Una prenda usada por el conductor.
Un cepillo de cerda natural.
Complemento: Incienso de Lilas.

Comenzaremos por diluir el concentrado de leche de almendra en el agua necesaria para obtener un litro de líquido. A la hora de mezclar ambos ingredientes utilizaremos una cuchara o espátula de madera.

Añadiremos a este litro de leche de almendra el agua destilada y espolvorearemos sobre ella la canela. Removeremos bien todo el conjunto, que recomendamos guardar en un cubo que recubriremos con un paño blanco, y poniéndolo al Sol a la hora de máxima plenitud lumínica del Astro Rey. Transcurridos sesenta minutos retiraremos el cubo del Sol, nos sentaremos frente a él y lo abrazaremos en actitud de recogimiento solicitando a los genios y duendes desconocidos, la invisibilidad concentrada en el preparado.
Nos pondremos una prenda personal que toque la piel (camiseta, camisa, etc.) y que podamos después tirarla, ya que con ella abrillantaremos el coche.
Con la ayuda del cepillo procederemos a impregnar, desde la parte trasera del coche, siempre en una sola dirección y hacia el capó, nuestro utilitario con la mezcla que ha sido magnetizada al Sol. Mientras realizamos esta operación aconsejamos repetir mentalmente frases como ésta:

«Que se haga la invisibilidad» o «invisibilidad, ven a mí»


Tras impregnar el coche con este baño mágico, procederemos a secar la superficie con la prenda de ropa que hemos llevado puesta durante todo este rato, abrillantando con ella la chapa muy suavemente.
A modo complementario, aunque poco discreto, podemos recurrir, para cerrar este acto mágico, al incienso de Lilas en su modalidad de cono, de forma que situaremos cuatro conos de dicho aroma, uno al lado de cada una de las ruedas, para que el efluvio de este aroma ayude a lograr la invisibilidad propuesta.

 
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