Ceremonial de limpieza energética
No basta con limpiar nuestro coche en un túnel de lavado, con ello sólo procedemos a realizar una limpieza de su carrocería y del polvo que se ha acumulado en su interior.
Este lavado, por pulcro y cuidado que parezca, no ha actuado sobre la parte energética de nuestro vehículo, y cuando hablamos de energética nos referimos a esas energías que manipulamos las personas y que nos permiten equilibrar nuestra armonía y nuestra positividad.
Por tanto, por lo menos dos ó tres veces al año, nuestro coche precisa ser sometido a un ceremonial de limpieza energética.
Este tipo de ceremonial también lo tendremos que realizar cuando hayamos transportado en su interior a personas que generan malas energías o fuerzas negativas (malas vibraciones).
Materiales necesarios:
Cinco cristales de cuarzo cargados.
Sal marina. Agua bendita.
Un aspirador.
Los cristales de cuarzo no precisan ser muy grandes pero tienen que estar cargados o activados, y para ello aprovecharemos la sal marina con la que los cubriremos durante 48 horas; otra fórmula para activar los cuarzos es exponerlos a la luz del Sol y de la Luna durante 48 horas; exponerlos a tormentas eléctricas, fuertes nevadas o lluvias torrenciales, donde la atmósfera esté muy cargada dinámicamente; colocarlos dentro de una pirámide durante 48 horas; colocarlos en el congelador tambien durante 48 horas, o colocarlos en algún lugar que consideremos sagrado también por 48 horas. Cualquiera de estas fórmulas puede activar los cuarzos.
Una vez que los cuarzos estén cargados o activados, los depositaremos en los cinco asientos de nuestro vehículo, siempre con su ápice mirando hacia adelante, y los dejaremos así durante 48 horas. Al mismo tiempo rociaremos nuestro vehículo con agua bendita.
Pasado este período de 48 horas limpiaremos el vehículo por dentro con un aspirador, siendo consciente que estamos recogiendo los últimos restos de negatividad y malas energías que podrían quedar en su interior.
Podemos dejar en la guantera de nuestro vehículo los cuarzos guardados y envueltos con un trapo oscuro. El simple hecho de llevar un cristal o varios debidamente activados y programados en nuestro coche nos ayuda a fortalecer el campo áurico, ya que este campo áurico detiene y rechaza, como si fuese un escudo, todo lo negativo que pueda venir en nuestra contra.
Por otra parte los cristales de cuarzo energetizan el ambiente, y eso es algo que notaremos bien pronto. También tiene un efecto importante sobre nuestra mente, ya que amplifican la energía corporal y la energía del pensamiento, permitiendo clarificar nuestros reflejos. Sin duda todo ello tendrá un beneficio notable en nuestra conducción, no sólo habremos realizado una limpieza energética, sino que, además, habremos potenciado nuestras actitudes a la hora de conducir y viajar.



