Tradición actualmente arraigada

En muchos países se llegó a olvidar el origen pagano de la celebración de Halloween, dando prioridad a los ritos cristianos.

En EE.UU. se popularizó con la llegada de los irlandeses a estas tierras; corría el año 1840. Hoy está totalmente arraigada en este territorio, donde los pequeños salen disfrazados por las casas del vecindario a pedir dulces a los vecinos, bajo el lema de “¿Truco o trato?”.

Esta frase procede de los celtas, cuando los sacerdotes acudían a las casas a solicitar ofrendas para los rituales de Samhain. Según la leyenda, los que no participaban en estas ofrendas quedaban malditos y serían objeto de los sustos de los difuntos en la última noche de octubre.

También se cree que pedir dulces proviene de una tradición cristiana en la que, casa por casa, se iban solicitando las denominadas “tortas de alma” que eran un pan especial. Los que recibían el manjar rezaban por aquellos parientes muertos del hogar y, de este modo, las almas de los mismos llegaban mucho antes al cielo.

Además, desde los orígenes de esta celebración se preparaban dulces para los difuntos. En España, son típicos los buñuelos de viento y los huesos del santo, existiendo antiguamente la creencia de que por cada uno que se tomaba se estaba liberando un alma del purgatorio.

La de disfrazarse proviene de los antiguos habitantes de Europa, quienes se colocaban máscaras para atraer la lluvia o con el objeto de prevenir desastres y espantar el mal.

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