Pero Géminis no debería conformarse con echar una ojeada a su alrededor y asegurarse así su sustento. Uno de los peores problemas que atañe directamente a la vida económica de estos nativos es el tremendo descontrol en el que viven sumidos. Los antojos y los caprichos acabarán antes o después por ser el gran vicio de este signo. Un Géminis nunca se conforma con lo que tiene. Todo lo que el comercio y la sociedad de consumo pongan a su disposición, arraigará en su cerebro de tal manera que no podrá evitar, al menos, probar la eficacia de aquellas soluciones que continuamente ofrece la publicidad. Géminis vive presa del consumo y del comercio, un mundo que debería aprender a usar en su propio beneficio.
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