Gestación de un fantasma

Las manifestaciones del periespírítu
No todas las médiums experimentan esa misma constelación de sensaciones. Muchas dicen que vivencian cómo su cuerpo se mueve dirigido por instancias extrañas. Brazos, cabeza y lengua dejan de obedecer a su voluntad. Son conscientes de lo que ocurre, de cuáles son los nuevos patrones de conducta involuntaria, pero no olvidan nada de lo que está ocurriendo.
Allan Kardec en su famosa obra «El libro de los Médiums» se esfuerza, como veremos, por clasificarlos en distintas especialidades, entre las cuales señala como más importantes los médiums de efectos físicos, los sensitivos, los auditivos, parlantes, videntes, sonámbulos, curanderos, penumatógrafos y psi-cógrafos o escribientes.
Desde el punto de vista de la forma existen tres clases de médiums:
1. Médiums de desdoblamiento: Por medio del cordón umbilical, en determinadas condiciones, el alma y el espíritu abandonan la envoltura física.
2.  Médiums de incorporación, que se desdoblan generalmente ayudados por una persona exterior. En su envoltura corporal se encarna un espíritu que habla, actúa, etc.
3. Médiums de exploración directa: Éstos, a veces, en estado hipnótico, y otras en estado consciente, se desdoblan.
Desde el punto de vista del efecto, los médiums descritos podrían ser los siguientes:
Médiums de efectos físicos: Producen fenómenos materiales. Se pueden dividir en médiums facultativos (producen el fenómeno por un acto de voluntad) y médiums involuntarios (no tienen conciencia de su poder).
Médiums sensitivos o impresionables: Personas susceptibles de sentir la presencia de los espíritus por una vaga impresión. Ésta es más bien una cualidad general en todos los médiums.
Médiums auditivos: Oyen la voz de los espíritus solamente.
Médiums videntes: Solamente ven a los espíritus.
Médiums curanderos: Su característica principal consiste en el don que ciertas personas poseen de poder curar con el simple tacto, con la mirada y aun con un simple y sencillo ademán, sin la ayuda de ningún medicamento.
Médiums escribientes o psicógrafos: Poseen la facultad de la comunicación por medio de la escritura automática. Pueden ser a su vez divididos en: médiums mecánicos intuitivos, semi-mecánicos, inspirados y de presentimientos.
Médiums especiales: Dependen éstos de las aptitudes particulares todavía no definidas, hecha abstracción de las cualidades y de los conocimientos del espíritu que se manifiesta.
Y muchas más subdivisiones podrían hacerse, pero resultaría extremadamente extenso y falto de interés definirlos; por ejemplo, los médiums tiptológicos, grafológicos, posesos, videntes, materializados, percutientes, movientes, transferentes, obsesos, subyugados, etc.
Finalicemos esta referencia indicando que, además de las «comunicaciones» o «evocaciones» de los supuestos espíritus de los desencarnados, también los espíritus de los vivientes pueden hacerlas. En este último caso, sólo se comunicaría en los momentos en que su presencia no es necesaria para la actividad inteligente del cuerpo de aquel con el que se desea «contactar». Ejemplo de esto podría ser, perfectamente, cuando un sujeto está en el estado de sueño. Momento en el que no está utilizando su envoltura física para nada, y tal estado sería óptimo para poder establecer el «contacto» con él.

espiritismo

Pocas médiums han despertado tanto asombro como Florence Cook, cuyas formaciones ectoplasmáticas, en estado de trance, se desprendían de su cuerpo para formar las materializaciones de una misteriosa entidad llamada Katie King.