Sin embargo, no faltan aspectos esotéricos: por ejemplo, la forma octogonal que encontramos tres veces. Además, es significativo que al sumar a los ocho lados en los que se apoyan las murallas los cuarenta y ocho lados de la torre se obtenga el número 56: la edad de Federico II cuando murió. Es muy probable que sea una coincidencia. El castillo carece por completo de elementos decorativos, lo cual también es un hecho extraño, ya que en aquella época las pinturas y las esculturas eran un factor importante del lenguaje simbólico para atestiguar el valor y el papel social del propietario.
Para los apasionados del esoterismo, Castel del Monte sería una especie de «laboratorio del pensamiento», enriquecido con toda una serie de particularidades simbólicas, matemáticas, geométricas, astronómicas y geográficas, en suma, un edificio «filosófico».
En el siglo XIX, fue demolida una gran bañera octogonal con asientos. Se hallaba en un lugar también octogonal en el exterior del castillo y se descubrió que esta estructura había sido concebida como un gran gnomon (poste del meridiano utilizado para medir el tiempo en función de la longitud de las sombras determinadas por el sol).
En la fecha de Capricornio (diciembre, solsticio de invierno), la sombra teórica (al estar bloqueada por los altos muros) habría alcanzado el límite externo con Acuario y Sagitario (enero y noviembre), la sombra teórica coincide con la circunferencia en la que se inscribe el castillo, incluidas las torres y los basamentos, con Piscis y Escorpio (febrero y octubre),
la sombra teórica traza el perímetro superior de las salas, con Aries y Libra (marzo y septiembre, equinoccios de primavera y otoño), la sombra (ahora visible) cae exactamente en la anchura de la cruz, con Tauro y Virgo (abril y agosto), la sombra tocaba
probablemente el borde norte de la bañera octogonal desaparecida, con Géminis y Leo (mayo y julio), definía los asientos exteriores, con Cáncer (junio, solsticio de verano), la sombra alcanzaba al fin el borde sur de la bañera.



