Todos estamos seguros de que los dragones, los basiliscos y los unicornios son seres inventados que nunca han existido, pero seguimos evocándolos (y buscándolos) debido a sus diferentes significados simbólicos.
Los símbolos más aparentes son conocidos por todos, pero detrás de ellos se encuentran los símbolos ocultos, frutos de la tradición esotérica que ha convertido el ser híbrido o monstruoso en la expresión de la transmutación alquímica, o de los valores perseguidos por el ser humano para alcanzar una vía superior.



