Muchas veces se ha dicho que el poder es uno de los motores que impulsan al Escorpión. Y todo poder es siempre una forma de sometimienfo de unas personas sobre otras. Así que cuando un Escorpio hace una pregunta en público y con un tono sospechoso, hay que andarse con pies de plomo. De lo contrario, correremos el riesgo de quedar por los suelos mientras él se infla como un globo. Queda claro que todo lo que posea algún tipo de valor, no pasará desapercibido ante el Escorpión. Por su puesto que los bienes materiales, el dinero y el mando, como ya veremos, interesan a Escorpio. Pero quizá sean otras energías más sutiles, que no todo el mundo sabe percibir o manejar, lo que este nativo se encargue de acumular a lo largo de su existencia.
Muchas personas se preguntarán qué es lo que se puede sacar en claro con este tipo de actitud, además de una pésima reputación. Pero, precisamente, la reputación no es algo que preocupe a Escorpio en exceso. Su facilidad para caer y levantarse, para morir y renacer es asombrosa. Además, da la sensación de que el Escorpión se nutre a través de estos traumáticos cambios, que recuerdan a las mudas que acompañan a este temible artrópodo en su desarrollo.
Pero quizá lo que más llene a este nativo sea el mero hecho de la lucha en sí. Es como si por medio de medirse con otras personas el nativo de este signo incrementase la confianza en sí mismo y fortaleciese de alguna manera su personalidad .
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