De alguna manera el nativo de este signo quiere que toda la energía emocional que se pone sobre la mesa a la hora de establecer una relación, revierta sobre él. Por lo general, las mil y una triquiñuelas que se pueden usar para ello son perfectamente conocidas por Escorpio, que no tiene ningún problema en usarlas una y otra vez.
Sería de esperar que las víctimas fáciles y jugosas fueran las preferidas por el signo en cuestión. Pero lo que más atrae al Escorpión son las presas difíciles. Es como si en la lucha o en la conquista se pusiera en funcionamiento toda su maquinaria neuro-hormonal que al parecer es la que más apasiona al signo.
Simplemente el ver que no es capaz de sacar a alguien de sus casillas es más que suficiente para caer en el embrujo que aturde a todo predador cuando percibe ante sí una sugestiva presa.
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