Como compañero o colaborador, Escorpio es lento de reflejos a la hora de hacer las cosas. Se deja llevar abiertamente por el abatimiento y jamás pondrá al servicio de los demás su poderosa mente y capacidad de concentración. Tampoco cesará de manifestar su descontento con el salario o las condiciones laborales.
Pero también, y a pesar de las apariencias, Escorpio tiene cosas muy buenas como colaborador. Por una parte hay que reconocer que este nativo es una persona afectuosa y bastante sensible al sufrimiento humano, por lo que ante una verdadera necesidad, siempre responde. Además hay algo muy bueno a la hora de colaborar con el nativo de este signo: si hay que dar la cara y pelear por las condiciones laborales o negociar el salario, él estará encantado de cargar con todo el peso.
Cuando uno trabaja hombro con hombro con un Escorpio no cabe la menor duda de que acaba por endurecerse y reírse hasta del propio demonio. La mera interacción con la persona de este signo hace que se despierten los instintos de supervivencia y de reafirmación personal que para algunos podría resultar el mejor de los regalos siempre y cuando sea capaz de digerirlo alegremente.
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