- Estar dispuesto a sentirse observado en todo momento.
- Ser capaz de mantener un pulso con él casi de una forma permanente. A Escorpio le encanta competir y jugar a la guerra fría.
- No tomarse las cosas muy a pecho. Escorpio está acostumbrado a resurgir de sus cenizas y espera que sus colaboradores también lo hagan.
- Ponerle en su sitio de cuando en cuando con seguridad en uno mismo y toda la calma del mundo.
- Saber entretenerle y romper el hielo con bromas y anécdotas de todo tipo.
- Soportar sus arrebatos de humor, su lengua viperina, su palabras soeces, en definitiva, aguantar lo inaguantable. Para ello nada mejor que no reprimirse, explotar como él hace y agradecerle sus enseñanzas sobre el comportamiento primate.
- Ser capaz de no flaquear. Escorpio es un as de la energía compartida y hay que ganárselo a diario o de lo contrario se dedicará a hacer la puñeta a los demás.
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