Respecto al trato personal que hay que dar a este signo, sobran las deferencias. Con el Escorpión hay que ser más claro que el agua y llamar a las cosas por su nombre. A Escorpio le gusta tener gente a su cargo, el poder y el mando le van al pelo, por lo que ofrecerle un puesto del que dependan otras personas, supone para el nativo un gran estímulo.
Como el plano ideológico al Escorpión le trae al fresco, es difícil, por no decir imposible, engatusarle con una idea o un pensamiento. Lo que sí seduce a Escorpio es el poder, la lucha y la competencia.
El trabajador Escorpión estará encantado de formar parte de la empresa, pues asi le será posible asistir a reuniones de la misma y entrar en su juego político. A este nativo, también se le puede alentar con la competitividad. Ejercer de vendedor o luchar por aumentar la producción le encanta, por la emoción que esto le produce.
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