Afectivamente es difícil cazar a un Escorpio, porque este nativo de Agua maneja el mundo de las emociones a su antojo. A Escorpio hay que embrujarlo desde el primer momento, pues de lo contrario es mejor tirar la toalla. Quizá si se le priva de toda demostración afectiva, el Escorpión se emplee en conseguir aquello que no tiene. Pero este es un juego peligroso. Es más efectivo rodearse de un halo de misterio muy especial, y por supuesto, negociarlo todo con él.
Algo que atrae irremisiblemente a los Escorpio son las ciencias ocultas y los fenómenos paranormales. El nativo de este signo puede ser un gran apasionado de los ovnis, la ouija, la quiromancia o el tarot.
Cuando sabe que alguien tiene más poder o conocimiento del que aparenta, se las apaña muy bien para aproximarse a esa persona y extraer la información que necesita. Algo que también encanta al nativo de este signo son los ambientes sagrados, que irradian espiritualidad, porque aunque Escorpio pueda ser un gran profano, se siente muy atraído por la energía de esos lugares. Por eso las estancias con velas, campanillas, cristales de cuarzo, espejos y en definitiva, aquellas con un buen feng shui, le gustan tanto.
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