Los nagumwasuck y los mekumwasuck
Son las dos variantes de "gente pequeña" de los indios Passamaquoddy, un grupo de tribus que habitó el territorio canadiense del Yukón antes de la conquista europea, y de los que aún quedan unos 1.500 integrantes, repartidos en dos reservaciones. Cuentan las tradiciones que los Passamaquoddy eran aborígenes seminómadas, que emigraban a la orilla del hoy Golfo de Alaska durante el verano, y regresaban a las tierras altas al comienzo del invierno, mientras que los nagumwasucky mekumwasuck (lit.: nagum, "pescador", mekum, "labrador", y wasuck, "duende", en lengua indígena) los seguían en sus travesías.
En su aspecto físico, son bien proporcionados, aunque no exceden una estatura de 60 a 75 cm, pero sus rostros son horrendos, a tal punto que son tan conscientes y suspicaces acerca de su fealdad, que puede resultar fatal para los mortales mirarlos directamente. Su característica más curiosa es que poseen el rostro cubierto de una espesa barba negra, rasgo prácticamente inexistente entre los indígenas americanos. Son gregarios entre sí y viven principalmente en los bosques, en cuevas o entre las raíces de las gigantescas coniferas canadienses; visten ropas de cuero de animales silvestres que ellos mismos cazan.
Estos duendes se encuentran, quizás, entre los más abnegados de la raza feérica universal, ya que colaboran en todas las tareas de la comunidad y se identifican con todo lo que sucede en ella, pues se los oye llorar y lamentarse cuando se produce una muerte, y se escuchan sus cantos, música y bailes cuando hay una boda.
Se dice que, a la llegada de los catequistas jesuítas, a comienzos del siglo XVII, una vez que se hubo terminado la primera iglesia del pueblo de Ogilvie, esa misma noche se oyeron unos misteriosos martillazos y, a la mañana siguiente, los vecinos se sorprendieron al ver, a la salida del pueblo, una réplica exacta de la iglesia, pero construida a la medida de los wasuck.



