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sueños

 

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El sortilegio surte efecto mediante la voluntad del operador, el cual actúa sobre fluidos del plano astral, o más bien sobre los elementos fluídicos que allí se encuentran. Estos últimos serán lanzados en una dirección cualquiera, animados por un movimiento vibratorio y colocados en el estado astral del doble de la víctima sobre la que se quiere actuar.
Tratarán de ponerse en armonía y de esta forma entrarán en contacto con el cuerpo físico de la persona.
Hechizos, conjurosy brujerías han sido transmitidos hasta nuestros días a través de los siglos, conservando idénticas características, materiales y procedimientos.
Por ahora bastará decir que, puesto que es tan antiguo como el hombre, el conjur, el hechizo ha nacido con él. De conjuros y hechizos hablaban ya los papiros egipcios y todos los escritos ini-ciáticos de las antiguas civilizaciones.
Aun cuando los procedimientos y medios usados para los hechizos son infinitos, debido a que varían de lugar a lugar, según las costumbres y tradiciones del pueblo, el principio y el fin son siempre los mismos.
El hechizo puede ser ejecutado principalmente de dos formas:
— directamente, operando sobre la persona por medio de filtros, pócimas, etc.;
— indirectamente, mediante la ayuda de objetos pertenecientes a la víctima, o de su material orgánico (cabellos, uñas).
No pudiendo alcanzar materialmente a la persona, y no pu-diendo obtener sus objetos o partes del cuerpo, es posible usar un fetiche (imagen en cera o greda, fotografía, nombre escrito en una hoja), o fórmulas imprecatorias de carácter religioso o demoniaco.


Hechizo directo


El principio mágico que actúa en el hechizo directo es el de la magia por similitud, o magia de contagio.
El actor pone en contacto directo de la persona objeto del hechizo (o de la ropa que se pondrá) una posición, unos polvos, un filtro formado por especiales sustancias mágicas.
Los efectos producidos, a menudo, son muy violentos: grave malestar causado por la ingestión de las sustancias suministradas, dolores, a veces incluso la muerte.
Esto ocurre debido a que el material más comúnmente usado resulta nocivo si es ingerido.
A menudo al material se añaden mezclas de hierbas no siempre inocuas. La sangre menstrual, especialmente si pertenece a mujeres de cabello rojo, es un potente tóxico. Generalmente es usado por la mujer para causar la muerte al hombre que odia. Tiene también la propiedad de provocar la locura si se mezcla con bebida o comida, y figura como ingrediente principal para preparar un filtro amoroso por parte de la mujer. El nombre, obviamente, sustituirá este ingrediente con el esperma.
Los polvos de huesos humanos son un ingrediente que no falta nunca en las recetas más... afrodisíacas. Los otros ingredientes usados pueden ser de lo más extraños como los polvos de sapo o la espina de serpiente. Un sistema más simple e inocuo que la ingestión es el de arrojar sobre la víctima los polvos o el líquido preparado.

Pacto con el Diablo

Pacto con el Diablo


Hechizo indirecto


El principio mágico que opera en el hechizo indirecto es el de la analogía o de transferencia.
Se utiliza el material perteneciente a la víctima, como uñas, cabellos, vestidos o restos de comida; esto es así porque en ellos continúa la vida del sujeto.
En algunas comunidades nómadas, para evitar que alguien pueda usar los cabellos con fines maléficos, después de que han sido cortados, a la mujer encinta o a la última que ha parido le corresponde la tarea de quemarlos.
Eliminar las uñas es por el contrario el cometido del más viejo de la familia, el cual actúa de noche, cuando todos duermen, y con un ritual de plegarias las sepulta.
Sobre el material antedicho se opera por fijación, putrefacción o anonadamiento.
El hechizo indirecto clásico es el efectuado a través del fetiche, o figurita de cera, que puede ser sustituido por un muñeco de trapo o por una fotografía. A falta de esto se puede usar también fruta, una vela o el corazón de un pollo.
En tal caso, el fetiche representa a la víctima y se opera en base al principio animístico.
Se realiza una estatuilla de cera a la cual se incorpora el semen de la persona, u otro material que la haya tocado íntimamente. Lo que se haga sufrir a la figura repercutirá a distancia en la víctima. El operador mágico modela la figura de su enemigo, la atormenta con un alfiler a fin de que la persona sufra los mismos espasmos. La utilización de la cera para modelar la figurilla es debida al hecho de que al ser maleable se puede dar
más concreta la semejanza con la víctima. Por supuesto un parecido preciso puede tener su importancia para cristalizar mejor en algún modo la imaginación del operador; para permitirle operar aun cuando no tenga nada personal contra él.
En la práctica moderna se usan como soporte las fotografías, para los hechizos a efectuar a distancia cuando no hay posibilidad de hacerse con un objeto personal.
A veces, el mago utiliza cualquier objeto, impregnándolo fuertemente con sus propias vibraciones.
Los procedimientos pueden ser de lo más diversos; varían de lugar a lugar y según el operador. Más que por el procedimiento, lo que importa es la persona que lo lleva a cabo.
El principio más importante para el mago es el de la visualización. Será conveniente visualizar al máximo el ser hacia el que haya de dirigirse el hechizo; será preciso verlo, sentirlo, hasta el punto de preguntarse si está realmente presente, y al mismo tiempo la intensidad deberá ser serena, precisa y natural.
El operador mágico actúa por simpatía entre el propio ser y el mundo cristiano circunstante, una transmisión psíquica sobre el plano astral de un ser a otro.
Hoy esta práctica está muy difundida, especialmente entre los pueblos africanos.
El medio más usado para el pinchazo es el alfiler o cualquier otro objeto punzante.
No es oportuno sustituir la aguja por el alfiler en cuanto que aquélla es el símbolo del trabajo doméstico; por el contrario el alfiler está más cerca por su forma, de los clavos, los cuales tienen un fuerte poder maléfico puesto que con ellos se acostumbra a cerrar los féretros.
Con el alfiler se atraviesa la estatuilla en el punto en que se desea golpear a la víctima. El objeto punzante o cortante es considerado negativo, por este motivo la creencia popular quiere que no se regalen o presten objetos semejantes, a menos que el receptor se haga pinchar la palma de la mano por el donador o pague un precio simbólico con una moneda.

A falta de la estatuilla se puede usar un ovillo de lana, cintas anudadas, el corazón de un pollo o una patata o papa.
También se acostumbra a clavar en una cascara de naranja, que después es arrojada en un barreño de agua. En el momento en que la cascara se descompone el hechizo tendrá efecto.
El hechizo por putrefacción es un procedimiento muy largo y poco práctico, dado que sería necesario poner a pudrirse en el agua una prenda personal de la víctima y sepultar el residuo después de haberlo quemado. La víctima perderá las fuerzas a medida que el proceso de putrefacción progrese, hasta morir en el momento del entierro de las cenizas.
El objeto del hechizo puede así mismo ser un animal. Si de niños habéis creído en la «historia» de la bruja que de noche trenza la cola del caballo, y ahora esto os hace sonreír, os puedo asegurar que la «fábula» corresponde a la verdad.
El anudamiento es símbolo de impedimento, por lo tanto, anudando aunque sea un pañuelo y formulando la idea de que dicho pañuelo represente a una persona o un animal se impide a estos últimos continuar viviendo.
Los hechizos se pueden dividir en hechizos de amor y de odio. Hay una tercera categoría constituida por los que tienden a debilitar la voluntad de un sujeto o de un grupo de personas sin tener necesariamente que dañar a alguien.
Entre las operaciones mágicas dirigidas a obtener el dominio de un hombre, asume una importancia especial el hechizo encaminado a producir la impotencia.
Pero obrar un hechizo no es cosa simple. No basta tomar una fotografía, modelar una estatuilla y clavar algunos alfileres para hacer el mal; es necesario seguir ritos y ceremoniales que tienen su validez en cuanto permiten a quien opera ponerse en sintonía con la persona a alcanzar.
Se pueden dar reglas generales sobre ritos y ceremoniales; pero tened presente que cada ceremonial es válido sólo para quien lo usa.
En general hay que tener en cuenta las correspondencias astrológicas de los sujetos hacia los cuales va dirigido el hechizo, especialmente en los hechizos de amor.
El operador no está libre de riesgos, puesto que si el objeto del hechizo es más fuerte psíquicamente que el que opera, el proceso mágico no funcionará, antes al contrario, volverá hacia atrás como un boomerang, por lo que el mago se convertirá en víctima de sí mismo.
El modo mejor de operar es el de usar un gesto lo más desapasionado posible, muy frío; ¡A fin de cuentas, se efectúa un trabajo!
Para evitar «el golpe de retorno», se aconseja designar un segundo objeto de hechizo hacia el que dirigir los efectos. La protección más absoluta, no obstante, se obtiene mediante la utilización de los pentáculos protectores; naturalmente, si se tienen espíritus amigos, lo mejor es confiarse a ellos.

Entrega de la estatuilla fetiche al hechicero

Entrega de la estatuilla fetiche al hechicero