El recurso a la tortura
Prisioneros torturados en una
cárcel de la Inquisición
La tortura, en teoría, debía utilizarse sólo cuando existían pruebas de que un reo había cometido un crimen y se negaba a confesarlo. En la práctica, sin embargo, se aplicó a menudo sin restricciones, lo que resultó decisivo para condenara muchas brujas que, de este modo, confesaron lo que los jueces querían oír acerca de los crímenes que se suponía habían cometido. Entre otros métodos de tortura, destaca la garrucha, que consistía en colgar al reo por las muñecas de una polea con pesas sujetas a los pies. La víctima se alzaba lentamente, y luego se la soltaba de un tirón para dislocar sus miembros.



