Mary Poppins (Julie Andrews)
Mary Poppins llega deslizándose desde lo alto con un paraguas mágico como paracaídas. Ella se encuentra con el señor Banks y está de acuerdo en coger el trabajo. Michael y Jane están siempre desarreglados, pero Mary Poppins usa sus habilidades mágicas (y una canción) para conseguir que arreglen su ropa y sus cuartos. Luego, ella los lleva de paseo por los tejados de la ciudad y allí los deshollinadores limpian las chimeneas mientras bailan con su amigo Bert (Dick Van Dyke).
Bert es un divertido personaje que no se asombra con los trucos de magia de Mary, y su mente fantástica le lleva a dibujar un cuadro en la acera que se convierte en real gracias a la guapa bruja. Pronto los cuatro entran en otro mundo, juegan y bailan con pingüinos animados que les sirven té, dan vueltas en un carrusel con caballos que prefieren trotar fuera pues tienen alas imaginarias y, galopando por el campo, pasan todos un día maravilloso. Entonces la lluvia empieza a caer y deben salir rápidamente del cuadro o se quedarían para siempre en esa tierra fantástica.
Al día siguiente, Mary Poppins lleva a Michael y Jane junto a su excéntrico tío Álbert (Ed Wynn), quien solamente parece interesado en reír, y cuando lo hace a carcajadas, flota en el aire y sube al techo para tomar un té.
Pronto invita a subir a Mary Poppins, Michael y Jane, y todos terminan riéndose por igual. Cuando los niños le cuentan estas aventuras a su padre, lógicamente él se enfada y nos les cree. Le gustaría expulsar de su casa a Mary Poppins, pero ella logra cautivarle con sus razonamientos.

Kim Novak ("Me enamoré de una bruja")
Sheperd Henderson (James Stewart) es un publicista solitario, amable e ingenuo, que no acaba de creerse que la guapa Gilliam (Kim Novak) sea una bruja. Con el paso de los días, los encantamientos y los hechizos se producen con tanta abundancia y eficacia que no duda de ello, aunque esto no le hace feliz y decide alejarse de ella.
Nicky (Jack Lemmon) también sufre las consecuencias de sus hechizos, aunque pronto se da cuenta que no son los trucos de magia lo que la hacen más atractiva, sino esa forma de mirar que subyuga a todos.

Las brujas de Eastwick
Ahora nos muestran inicialmente a un brujo llamado Daryl (Jack Nicholson) fuertemente misógino, pero al mismo tiempo intensamente seductor y sexual, que quiere entablar relaciones amorosas con las mujeres más bellas del pueblo. El brujo no es muy guapo, ni tampoco tiene modales exquisitos, pero le basta con mirar a las chicas para llevárselas a la cama, aunque pronto se dará cuenta que ha elegido mal a sus presas.
Ellas son: Alexandra (Cher), morena y escultora; Jane (Susan Sarandon), pelirroja y violoncelista, y Sukie (Michelle Pfeiffer), una periodista rubia, teniendo ellas como lazo de unión no estar casadas, bien sea por quedarse viudas, divorciadas o decir "¡ahí te quedas!". Cuando se sienten engañadas y manipuladas por el sagaz diablo Daryl deciden aprender sus propios trucos de magia y darle un escarmiento, si es posible mortal. También hay otra mujer llamada Felicia (Verónica Cartwright), quien no ha tenido un orgasmo en toda su vida y se siente amargada por no formar parte de las orgías con ese diablo tan sexuado.
La bruja novata
Angela Lansbury es una aprendiza de bruja que tiene que ir detrás de su maestro para poder sacarse el título de experta en brujería. Ella ha seguido el curso por correspondencia, pero falta el último capítulo, justo el que contiene las palabras mágicas para poder efectuar conjuros. Montada en una cama que puede viajar en el tiempo y el espacio, simplemente con girar un boliche, llega hasta Portobello Road junto con tres pequeños huérfanos que desean igualmente realizar un viaje fantástico. Ellos no creen en la magia, ni tampoco en esa aprendiz de bruja, pero como no tienen otra cosa que hacer se muestran encantados con la idea.
Cuando por fin se encuentran con el maestro David Tomlinson se dan cuenta que sabe de magia tanto como ella, o sea, casi nada, aunque existe la posibilidad de que todos consigan alcanzar el título de brujos si encuentran el final del manual. Lansbury pronto aprende a volar con escoba, a efectuar pequeños conjuros que logran convertir a las personas en animales y aunque no está enamorada de su maestro no se aparta de él. Cuando llegan los nazis todo se complica y deben poner en movimiento a los espíritus para que les ayuden, por lo que un macabro ejército de trajes y armaduras flotantes hace frente a los invasores.
El retorno de las brujas (Hocus Pocus)
Las brujas son conducidas ahora por Winifred (Bette Midler), que está tan exagerada como siempre, pero que logra convencernos de que es tan mala como fea. Sus compañeras son Sarah (Sarah Jessica Parker) y Mary (Kathy Najimy), algo más guapas, pero igualmente perversas.
Todas ellas han sido víctimas de un hechizo que las hizo desaparecer del mundo y solamente pueden retornar a la vida encendiendo la vela de la llama negra. Cuando unos chicos la encienden vuelven a la vida y empiezan a sacar sus malos humores contra los humanos.

Las Brujas de Salem
En 1622 el reino del terror se apoderó de Salem, Massachussets, marcando uno de los capítulos más negros de la historia. Cuando varios jóvenes de la comunidad puritana de Salem comienzan a tener convulsiones, sus gentes piensan en lo sobrenatural como posible causa. Guiados por el reverendo Samuel Parris, padre de una de las chicas afectadas, deciden ir en busca de las brujas que están intentando acabar con ellos. En diez meses, 19 personas inocentes son acusadas de brujería, juzgadas y puestas bajo la soga del verdugo.


