Ante la sospecha de que una prenda o un objeto haya sido hechizado, cogedlo y quemadlo inmediatamente.
Parece simple, y lo es; pero es también una de las contramedidas más eficaces en estos casos.
Echad después las cenizas al viento lo más lejos posible de vosotros.
Volver a Cómo defenderse de los hechizos


