Adivinación con hojas y hebras de té

brujasSi quiere leer las hojas de té, lo mejor es que usted mismo prepare la infusión. El contacto con cada uno de los elementos y la concentración para llevar a cabo la ceremonia de su preparación lo ayudarán a ganar mayor intuición y acertar en sus visiones.

¿Qué té usar?

Hojas o hebras de té. A los principiantes, se les recomienda utilizar estas últimas. Se hierve el agua, se tira en la taza, se agregan las hojas o hebras, se tapa y se aguarda unos minutos. Lo ideal es usar un tazón no muy grande y con cierta profundidad. El interior deberá ser blanco.

¿Cómo es la ceremonia?

El té se deja reposar y luego, se bebe o se drena de la taza, hasta dejar sólo el contenido de una cucharadita de café.
Se la da vuelta tres veces rápidamente de izquierda a derecha. Puede hacerlo con una cuchara. Acto seguido, se invierte despacio y con cuidado para que el té se escurra lentamente de la taza; o bien, se lo bebe. Mientras lo hace, recuerde no beberlo todo, deben quedar restos de hojas o hebras. Luego, se vuelve a poner la taza derecha y se leen los mensajes

¿Cómo se lee el tiempo?

La zona cercana al asa es la actual; la que está enfrente, de 6 meses aproximadamente; la que se encuentra a la izquierda, de tres, y la de la derecha, posterior. No se lee más allá de un año. Nunca

¿Qué imágenes podemos ver?

En la taza se ven todos los objetos cotidianos, así como líneas y figuras. Debe tener a mano un diccionario de símbolos para interpretarlos.

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Augurios y auspicios

Augurios y auspicios o la adivinación entre los romanos

Podemos hablar realmente de una cultura adivinatoria típicamente romana? Nada menos seguro, porque este pueblo, que tuvo la ocasión de enfrentarse a culturas muy diversas en muchas de sus colonias, aunque primero se inspiró mucho en la cultura griega, aparece más bien como un cruce de creencias y costumbres múltiples y variadas, algunas de las cuales integró tal como eran, otras las interpretó a su gusto, a otras, hacia las que sentía mucha hostilidad y que habría querido prohibir, las toleró con el fin de preservar la paz en las regiones de su inmenso imperio, dando su particular sentido a la noción de civilización.

Puesto que si los romanos dominaron durante mucho tiempo, sin duda fue porque pusieron un poco de orden, reuniendo a pueblos de creencias dispares, no siempre con la misma tolerancia, los cuales acabaron por autodescubrirse, comprenderse entre ellos y a veces unirse, ya que estaban bajo el yugo del Imperio romano y debían someterse a la ley romana o porque juntos se levantaban contra el imperialismo romano. En todo caso, muchos de estos pueblos, algunos de los cuales formaron el pueblo celta, se sometieron a la ley romana e hicieron concesiones para adoptar las costumbres menos bárbaras, por ejemplo la abolición de los sacrificios humanos, que los romanos detestaban y que, por toda Europa, se practicaban hace menos de 2.000 años. Únicamente los druidas, que constituían una categoría extremadamente poderosa, elitista y misteriosa, preservaron sus ritos y creencias, y supieron resistir a todas las presiones, hegemonías o intimidaciones de los romanos.

Finalmente, los cristianos que siguieron las huellas de los emperadores romanos triunfaron ahí donde sus predecesores fracasaron y se inspiraron, entonces, en muchos ritos y reglas de los druidas para crear sus propias órdenes religiosas. Ya que, a fin de cuentas, únicamente una religión puede vencer y sustituir a otra. En efecto, la historia nos enseña que una nación, por más fuerza militar y política que tuviese, jamás ha acabado con una creencia religiosa. En cambio, a menudo ha sucedido lo contrario. Señalemos que por esta razón los dirigentes de la actual China temen tanto el despertar de determinadas creencias religiosas en su vasto país, el cual recordemos que está formado por más de mil millones de hombres y mujeres que, al contrario de lo que se cree, están lejos de tener una cultura única en común.

Finalmente, para completar, precisemos que, astrológicamente, la entrada de Urano en Piscis en el año 2003 -que permanecerá en este signo hasta el año 2011— y aún más la de Neptuno en este mismo signo en el año 2012 -que permanecerá en él hasta el año 2025— permiten vislumbrar un aumento de la popularidad de todas las creencias religiosas, porque Urano y Neptuno se consideran indicadores de las grandes corrientes colectivas.

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La ailuromancia 1

El gato en Europa

Aunque existen muchas posibilidades de que todas las especies de gatos domésticos conocidas en la actualidad tengan un antepasado común, el gato africano en que se inspiraron los egipcios para esculpir estatuas-efigie de su diosa Bastet, parece que los pequeños felinos que llenan los hogares del mundo entero aparecieron en Europa muy tardíamente. Sin embargo, refiriéndonos a la conocida expresión «había cuatro gatos», que se emplea metafóricamente para indicar que no hay casi nadie, y que apareció en el lenguaje popular, en Europa, en el siglo XVIII, da lugar a pensar que en ese siglo ya había muchos por el Viejo Continente. Asimismo, aproximadamente un siglo antes, corría una expresión popular que decía «echar la lengua al perro» y que fue sustituida por «echar la lengua al gato». Ahora bien, esta expresión tiene una connotación bastante bárbara, puesto que se refiere a un castigo de la Edad Media que consistía en cortar o arrancar la lengua a los mentirosos o a aquellos que se negaban a reconocer su falta. Es lícito suponer, pues, que a principios de la Edad Media fue cuando el gato salvaje, importado del norte de África, irrumpió en Europa y que tanto se consideró un animal benéfico y protector, como una encarnación de la sombra, las fuerzas del mal o un animal diabólico. Por eso, el hecho de que el gato les pareciese a nuestros antepasados un animal raramente hermoso y familiar, que vivía y cazaba por la noche, al igual que el buho, y que tenía, por otro lado, un gusto pronunciado por las mismas presas que esta ave rapaz, se vio en él un seguidor del Diablo. De ahí a imaginar que el gato tenía poderes, benéficos o maléficos, según la interpretación que se quisiera darle, sólo había un paso, que a nuestros antepasados no les costó nada dar.

La auliromancia

Así es cómo nació la ailuromancia, es decir, la ciencia de los presagios relacionados con los gatos, algunos de los cuales se remontan a la más lejana Antigüedad y que subsistieron a pesar de las transposiciones que sufrieron. Veamos varios ejemplos que han llegado hasta nuestros días, algunos de los cuales siguen muy arraigados en el espíritu de nuestros contemporáneos, pero que hoy relegamos al rango de las supersticiones. Y sin embargo, ¿ la realidad y la verdad no residen en el valor y el crédito que se concede a las cosas? Lo que para uno es un signo, para otro puede no serlo. Pero para quien cree en ellos, evidentemente se trata de un signo… Existen presagios muy conocidos como por ejemplo el atribuido al gato negro cruzándose de repente en nuestro camino, carretera o calle, que anunciaría una muerte próxima o cualquier desgracia, o el del gato que se pasa la pata por detrás de las orejas después de habérsela lamido, para limpiarse y que sería signo de lluvia. Pero también los hay no tan conocidos.
Por ejemplo, cuando un gato que no conoces te sigue, evidentemente sin que lo hayas llamado, se dice que es señal de buena suerte o incluso de una entrada inesperada de dinero. El mismo gato negro, que se considera un mal augurio si nos pasa por delante, resulta un presagio muy bueno cuando entra inesperadamente en una casa. En este caso, es mensajero de felicidad y prosperidad para la familia que habita aquella casa. Ver un gato gris o pardo es señal de suerte.
Al tener el gato un instinto que le predispone a ser especialmente receptivo a las variaciones de las presiones atmosféricas y a los cambios de tiempo, existen en el mundo entero muchos presagios meteorológicos relativos a los gatos, parecidos al de la pata por detrás de la oreja. En Europa, Estados Unidos, China o Rusia, por ejemplo, se cree que si observamos un gato limpiándose, al anochecer, junto al fuego, se puede prever el tiempo que hará al día siguiente…

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La ailuromancia

La ailuromancia: o ciencia de los presagios relativos a los gatos

manciasDe noche todos los gatos son pardos, dice el proverbio, lo que nos viene muy bien, puesto que hay quien cree que cuando un gato pardo, o gris, surge en medio de la noche, resulta de muy buen agüero para la persona que lo ve.
Según lo que se sabe o se cree saber, hace 40 o 45 millones de años aproximadamente, durante el período llamado eoceno —en que tiene lugar, entre otras cosas, la separación de América del Norte y América del Sur, debida al hundimiento de América Central, que probablemente se hundió a causa del mar, y la formación de barreras, islas, bancos de coral, el desarrollo de las aves y la aparición de muchas especies nuevas de mamíferos-, aparecieron los miácidos. Estos pequeños animales carnívoros vendrían a ser los lejanos antepasados de los osos, lobos, hienas, comadrejas, mapaches… ¡y de los gatos!
Sin duda alguna, hay que ponerle mucha imaginación para ver en estos animales, tan conocidos actualmente y tan diferentes, un antepasado común, que en el fondo es el antepasado de todos los carnívoros. Y lo que aún es más, los enamorados incondicionales de los gatos domésticos, existentes en todo el planeta (en 1990 se contaban más de 400 millones en el mundo), son incapaces de poner su gato al mismo nivel que el lobo o la hiena, por ejemplo, de los que no se puede decir que despiertan la misma simpatía en hombres y mujeres.

Bastet, la Diosa gata del antiguo Egipto

La domesticación del gato por parte del hombre sigue siendo un misterio. No poseemos ninguna prueba tangible de las razones que empujaron los gatos salvajes a acercarse al hombre, o bien los hombres a domesticarlos. Pero hay que constatar que, desde hace 12.000 años, el gato y el hombre se aprecian. Se cree que a mediados del siglo xviii antes de nuestra era, justo antes del nuevo Imperio de Egipto, se eligió una gata para representar a la diosa Bastet, divinidad que presidía los nacimientos y que, hasta entonces, se había representado con una leona. Sin embargo, existía también otra diosa, la temible Sekhmet, cuyo nombre significaba «la fuerza», divinidad guerrera y destructora, que no sólo no daba la vida sino que sembraba la muerte a su paso, según las creencias egipcias, y que se representaba asimismo mediante una leona. Sin duda, los egipcios escogieron una gata para representar a Bastet y diferenciarla de Sekhmet. Aveces, la primera se puede ver bajo la forma de una mujer con cabeza de gato, otras bajo la apariencia de una gata de cuerpo delgado, de la especie llamada Felis silvestris libyca o gato africano. Bastet, que era musical, alegre y fecunda, era una divinidad hermosa y buena.

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La aracnomancia 1

Además, muchas observaciones científicas a propósito de este animal tienden a demostrar que, aunque para nosotros las costumbres amorosas de la araña sean a veces equívocas -las hembras de algunas especies tienden a devorar al macho después del apareamiento-, sus cualidades maternales son indudables y el tejido de su tela es una verdadera maravilla de la naturaleza. Entonces, ¿de dónde viene el terror instintivo, la repulsa ancestral y el asco incontrolable que sienten muchas personas cuando ven una araña? ¿Es porque su tela les hace pensar en laberínticas asociaciones de ideas que a un alma serena repugnarían? Nadie lo sabe. Pero una cosa es segura, la araña tiene mala reputación. Por otro lado, de la araña aprendemos que hay que mantener la sangre fría, y demostrarla en circunstancias donde a menudo la tendencia de los hombres es perder pie y caer en el pánico o en la violencia. Si consultamos los presagios, nos daremos cuenta de que no siempre la araña estuvo proscrita, puesto que muchos de ellos son de buen agüero y, en el pasado, la araña ha jugado casi siempre un papel protector y benéfico en el espíritu de nuestros antepasados. Por ejemplo, las famosas hebras o hilos de la Virgen, esos restos de telas de araña que flotan en las ramas de los árboles a merced del viento ¿no se consideraban en la Edad Media como los cabellos de la Virgen de los cristianos, y se tenían por muy buen presagio cuando eran vistas?

Algunos presagios relativos a las arañas

Estos presagios casi siempre están relacionados con los pensamientos, los sentimientos, los deseos y todo lo que se teje y se trama en el espíritu y en el corazón de los seres a través de los días y que a veces los acerca, como una tela de araña suspendida entre las ramas de dos árboles distintos, que, gracias a ella, se unen entre sí.
Así ocurre con la araña que vemos al anochecer, que como es bien sabido es símbolo de esperania. Pero ¿de qué esperanza se trata exactamente? De la de ver realizado un deseo, un proyecto o un anhelo, el que ocupa nuestra mente en el momento en que vemos esta araña. ¿Y por qué la araña del anochecer es mas propicia a la esperanza que la de la mañana o la del mediodía, que tiene una nefasta reputación? Porque el anochecer es la hora del descanso y del reposo, que favorece la reflexión, la meditación, todo lo que deriva de los pensamientos y de los sentimientos, mientras que la mañana es el instante del día durante el cual entramos en la vida activa, y el mediodía¡ aquél en el que recogemos el fruto de nuestros actos, por supuesto, simbólicamente.
Sin embargo, ver una tela de araña por la mañana, por ejemplo en el marco de una puerta, que no se hallaba en este lugar el día anterior al anochecer, es señal de suerte o de muy buen augurio para el día que empieza. Descubrir una de ellas por la noche, en las mismas condiciones, es presagio de una buena noticia o de un viaje de placer. Ver una araña tejer su tela es presagio de buenos o malos pensamientos, según el caso, que un ser cercano prepara para nosotros, una sorpresa que se nos está preparando o un complot que se trama a nuestras espaldas. Por otro lado, ¿sabías que descubrir una araña sobre nosotros es señal de suerte, de felicidad y de protección providencial? Así como matar una golondrina, ave de primavera, de renovación y de felicidad, se consideraba un sacrilegio en la Antigüedad y en la Edad Media, aplastar una araña traía desgracia, y todavía la trae, si creemos en los presagios. Intenta, pues, no matarlas.

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