En el plano afectivo es la falta de madurez sentimental uno de sus puntos flacos. Para Capricornio todo cariño es poco.
Pensemos que Capricornio recuerda su infancia como una etapa de su vida triste y desdichada, y esta inseguridad le acompaña desde el principio de sus días. Pero por mucho aprecio que necesite, Capricornio nunca lo manifiesta abiertamente. Es más, tiende a mostrarse bastante arisco con todos aquellos que tiene cerca, dando la impresión de controlar su mundo afectivo a la perfección.
Y si todos tenemos nuestro caballo de batalla particular, el de Capricornio es la falta de valores elevados por los que dirigirse por la vida. La Cabra no duda en cambiar de valores o moral según sople el viento más propicio. Y claro, las personas que le rodean acaban desconfiando de una persona tan frivola e interesada como esta.
Otro de los agujeros por donde se escapa la energía de Capricornio, tiene que ver con el esfuerzo sostenido que este nativo realiza por mantener su armadura bien lustrada en todo momento. Capricornio se muere por un gesto de cariño o una caricia, pero prefiere permanecer impasible cubierto por su brillante yelmo y protegido con su escudo.
Lo que quizá la Cabra no sepa es que los traumas no superados, los malos recuerdos de la infancia o las experiencias de su vida más negativas, son las rendijas por las que se desintegra su coraza y su ánimo de derrumba, y justamente por ello, son las que antes debe solucionar.
Capricornio
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