La amplitud de miras en el ámbito social que caracteriza al signo, hace que el nativo de Capricornio sepa de sobra y demás que hay que estar bien acompañado en este mundo. Se podría aplicar el refrán de «un amigo hasta en el infierno». No hay más que explicar: para algunos puede haber diferencia entre el mundo de los amigos y el de la relaciones sociales, pero para Capricornio, en cierto sentido, no. De ambas saca el máximo provecho y si le interesa entablar relación con alguien concreto empleará a fondo toda su sangre fría para parecer la persona más cordial y grata sobre la tierra.
Pero aparte de sus contactos, está su grupo de amiguetes. Ahí es donde Capricornio pierde, ya que todos saben de sobra de qué va, aunque en el fondo sepan que no es mala persona. Y si una cosa es verdad es que Capricornio es muy noble y fiel con la gente que quiere. Jamás olvida a quién le ayudó y está dispuesto a ser leal e íntegro con los suyos. Como buena estratega que es, la Cabra sabe de sobra y demás que en esta vida hay que estar unido, aunque tan sólo sea por seguridad. El grupo tiene fuerza, poder y por lo general actúa en beneficio del miembro que lo necesite, y eso es una inestimable riqueza como para dejarla escapar.
Más allá de los intereses sociales, Capricornio, por lo general, se guarda siempre una parte bastante amplia de su intimidad para él. Raro será que no tienda a pasar largos períodos de su vida practicando la soledad. Ser amigo de un Capricornio no resulta nada sencillo. En numerosas ocasiones habrá que plantearse qué hacer respecto a este nativo que cuando se cierra en banda se semeja a un acorazado.
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