Pronto el nativo de Capricornio tendrá que meditar qué es lo que realmente quiere en la vida, pues después de cierta experiencia se da cuenta rápidamente del esfuerzo que cuesta ganarse la vida. Profesionalmente, Capricornio orientará su vida a temprana edad aunque seguramente el camino por el que opte será en un principio lento y pesado. Los atajos y los ascensos rápidos no están hechos para este signo, que se comporta con educación y respeto ante sus superiores, algo que por lo común no suele servir de mucho a la hora de promocionarse.
Existe también un relativamente alto porcentaje de nativos del signo que se muestran reacios a seguir los pasos marcados por la sociedad. En estos casos se suele dar la curiosa coincidencia de una falta de coherencia en el seno familiar que de alguna manera impids que estos nativos asuman el supuesto rol social que por su cuna sería de esperar. Lo más común es que estas personas encuentren su destino profesional a edades muy avanzadas, seguramente porque con la madurez al fin logran entender lo que ocurría en su hogar de origen o al fin alcancen comulgar con el principio de autoridad paterno o materno que les afligía.
A pesar de ser Capricornio un signo bastante ambicioso, no se puede decir que sea competitivo. El nativo de este signo es, aunque impulsivo, bastante prudente, pues tras un par de encontronazos en la vida, Capricornio aprende que la competición siempre supone un riesgo que por supuesto él no está dispuesto a asumir. Su manera de competir con los demás es por medio del tiempo, que por extrañas circunstancias parece siempre operar a su favor. Y es que la concentración de este nativo supera con creces a las de los más brillantes signos del Zodiaco, precisamente por lo desapasionado de su proceder y por su regularidad. Algo que, en definitiva, le confiere una destacada ventaja para adaptarse al mundo profesional.
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