Cuando Capricornio se relaciona, lo que más valora en los demás es la pulcritud, el brillo deslumbrante que irradia toda actitud impecable. La elevada posición social de la persona con la que trata le parece fundamental, y suele desdeñar la compañía de personas de bajo rango o de reputación dudosa. La Cabra se identifica con la autoridad, las jerarquías, el prestigio y el dinero como pocos signos lo hacen.
Algo que seduce al nativo de este signo por encima de todo es ocupar el primer puesto, sentirse importante. Cuando era pequeño luchaba por estar entre los primeros de la clase o del equipo de baloncesto, o al menos, ser popular entre sus compañeros. A medida que Capricornio crece y comienza a integrarse en la sociedad, desea ser aceptado primero para luego verse encumbrado. Ante todo, este nativo necesita que se le respete. No soporta la indiferencia o el desprecio ajeno y mucho menos las críticas o las burlas.
De apariencia fría y reservada, Capricornio es uno de los signos del Zodiaco más necesitados de afecto. Y aunque parezca que no desea contacto afectivo alguno, se derretirá ante un cumplido sincero, un abrazo emotivo o un tierno beso… siempre que éstos no se hagan ante un nutrido público.
Entre sus aficiones más comunes prevalecen todas aquellas que tienen que ver con la antigüedad o la sociedad. La Historia, la Arqueología o estudiar la genealogía de su familia o de otras familias de la aristocracia puede ser también uno de sus pasatiempos favoritos.
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