Las zonas adjudicadas a Capricornio, son los huesos en general, pero las rodillas juegan un papel fundamental. Lo cierto es que a Capricornio le gusta que le toquen las articulaciones, que le masajeen de arriba abajo, haciendo hincapié en las estructuras óseas o articulares destacadas de su anatomía. Pero lo que de verdad le llena de placer son los besos o caricias en la parte posterior de las rodillas. También se derrite cuando acarician su pecho, y sea hombre o mujer, soñará con miles de besos y caricias en esta parte corporal.
El nativo Capricornio adoptará encantado una actitud pasiva cuando vaya a hacer el amor. En este sentido, sueña con una pareja experimentada que le sepa dar placer. Anhela ser besado con paciencia sin que un ápice de su anatomía sea omitido, pero cuando llegue el momento culminante, entonces le encantará llevarse los laureles, como si el resultado final fuese obra exclusiva suya. Capricornio es así: la coronación siempre ha de ser de su propiedad.
Pero si de verdad se quiere dar gusto a Capricornio, merecerá la pena invertir los ahorros de los últimos años en alquilar la suite nupcial de un hotel de lujo. Capricornio fantasea con la grandeza, con ser servido por bellas camareras y eficientes criados, con tener un chalé en los Alpes y hacer el amor frente a la chimenea, o con viajar en un lujoso velero y hacerlo en la cubierta. Sentirse importante, siempre supone una buena inyección de libido para este signo.
En ese sentido, las joyas, los caros perfumes, las telas suntuosas, logran colmatar los sentidos de este nativo, que si es hombre probablemente sueñe con bellas danzarinas con vestidos semitransparentes moviendo el vientre, y si es mujer, con elegantes hombres vestidos de frac cortejándola en un suntuoso salón de palacio.
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