- Estar dispuesto a soportar sus crisis de abatimiento y sus protestas. Saber levantar el ánimo a Capricornio también te ayudará a suavizar las cosas.
- Admitir que una competencia sana es un estímulo para la profesionalidad.
- Ser capaz de mantener tu posición con honor y orgullo, pues Capricornio a veces se cree mejor que nadie.
- Contabilizar hasta el último minuto de trabajo y hasta el último céntimo, pues Capricornio, en ese sentido, no hace concesiones.
- Argumentar y razonar todo cuanto se hace o de lo contrario se harán las cosas como él o ella digan.
- Aguantar con estoicismo su frialdad, su dureza, su impasibilidad y su falta de expresión.
- Ser consciente de que si las cosas se ponen feas, puede dejarte en la estacada. Su lema en esos momentos probablemente sea: «sálvese quien pueda».
- Aceptar quedar en un segundo plano a la hora de repartir los laureles. No olvides que Capricornio es siempre el primero.



