La desbordante fantasía propia del signo supera con creces cualquier relato o la mejor de las producciones cinematográficas; de ahí surge la famosa ambición de este signo. Para poder materializar al menos una pequeña parte de lo que Cáncer imagina hará falta estar en posesión de un puesto destacado o, de lo contrario, poco será lo que se pueda conseguir. Este es uno de los errores más frecuentes entre estos nativos, que poseen una capacidad narrativa tan fértil y exuberante, que son capaces de hacer un novelón de una insignificante vivencia.
La ambición de Cáncer a veces se centra en conseguir lo que consiguieron sus progenitores… y un poco más. Una buena boda, un piso confortable y un poder adquisitivo que permita llevar a los chicos de punta en blanco, es el sueño de muchos Cáncer que tan sólo quieren vivir la vida sin más.
Pero lo que quizá Cáncer no sepa es que dar y recibir alegrías con el corazón abierto de par en par y la mente sosegada, sea uno de los anhelos que debe esmerarse por satisfacer. No hay duda de que quien da, acaba tarde o temprano por recibir. Y que contribuir a que los demás sean felices, acabará por hacer dichoso al nativo del signo.
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