También hay que considerar que Cáncer duda por completo de sus propias emociones. Su sensibilidad al respecto es tan grande que en más de una ocasión el hijo de la Luna ha tenido la sensación de estar expresando las emociones de la persona amada en lugar de las suyas propias. Cáncer en la intimidad lo expresa todo, para bien y para mal. De ahí su fama de persona emocionalmente inestable cuya madurez sentimental es seriamente cuestionable.
Por lo general el nativo de Cáncer busca protección, comprensión y asilo en la persona amada, pero también tiende a pensar que los demás precisan las mismas necesidades. Por ello, cuando se siente en pleno dominio de sus facultades, el nativo de Cáncer se muestra altamente cariñoso, atento y tierno ante sus seres queridos. Es un gran protector de la familia y de la vida doméstica, la cual es para él lo primero, pero precisamente es de ahí de donde surgen todo un mar de celos y de deseos de posesión. Cáncer está sediento de afecto y no permitirá que nada ni nadie se entrometa en la gran fuente de cariño que por derecho le pertenece.
Para algunas personas la vida sentimental de un Cáncer podría resultar excesivamente cargante. Al nativo de este signo le encanta profundizar en los sentimientos e incluso sacarlos de quicio. Se tarda mucho en llegar a conocer el verdadero corazón de un Cáncer. Incluso después de un largo noviazgo son muchas las parejas que tras el matrimonio se sorprenden de lo que el nativo del signo se guardaba para si. Es importante dar al Cangrejo toda la rienda suelta que precise, ya que de sentirse acorralado de seguro que entrará en un estado de s/?oc/c que por lo general resulta devastador tanto para Cáncer como para su pareja.
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