Los números y la bola de cristal

La clarividencia a través de la Bola de cristal no se limita, por supuesto, a los oscurecimientos. En efecto, además de imágenes, pueden aparecer números.
Explicaré ahora el significado que tienen los números que pueden aparecer en nuestro globo en la fase contemplativa. Naturalmente, también en este ritual son importantes todas las fases preliminares que hay que experimentar con el consultante (por ejemplo, si queremos conocer la forma de ser de una persona o su carácter: «Cómo será el futuro marido de mi hija»): para realizar el mayor contacto telepático, le diremos al consultante que ponga su mano derecha sobre la nuestra y, concentrándonos sobre el globo, lo miraremos intensamente en la dimensión deseada, que predispone a ver la aparición de imágenes numéricas.
Para descifrar los números tenemos que proceder de la siguiente manera:
Si aparece el número 1. Para Chevalier y Gheerbrant, el número 1 es el símbolo del hombre de pie. El uno se encuentra también en las imágenes de la piedra levantada, del falo erecto: representa al hombre activo, asociado a la obra de la creación. Representa el «principio de todas las cosas» y, por tanto, es, concretamente, «el comienzo de algo». El uno es el lugar simbólico del ser; es también un centro místico de donde se irradia el Espíritu, como un sol.
C. G. Jung ha hecho una distinción entre toda una serie de símbolos que ha definido como símbolos unificadores (el uno). Para Jacques de la Rochelle aparece en los sueños sólo cuando el proceso de individualización está ya avanzado. Según este autor, quiere decir que el sujeto es capaz de asimilar toda la energía del símbolo unificador y la totalidad se unifica en su persona al tiempo que su persona se abre a la totalidad para realizar un equilibrio dinámico de los contrarios.
Al consultante le diremos, por tanto, que encontrará a una persona un poco egoísta y solitaria, que no quiere tener interferencias ni en el campo del trabajo, ni en la esfera de la vida privada. Se trata de personas tenaces, que cuando se proponen una meta, se empeñan en conseguirla, pagando incluso precios elevadísimos, en términos de equilibrio psíquico. Creativos e independientes, poseen indudablemente el carisma típico de los jefes, pero también tienen los defectos típicos de las personas con esta forma de ser. Que sea, pues, el consultante quien decida si ésa es la persona más idónea con la que debe construir su futuro.
Si aparece el número 2. Es un símbolo de oposición, de conflicto, pero también de reflexión. La doctrina que admite como producto de las cosas y de los acontecimientos la acción opuesta de dos principios o dos causas distintas recorrió todo el Oriente y fue la piedra angular de todas las consciencias místicas de Egipto, de Asia y de la lejana América (Pizarra encontró en el Perú el antagonismo de Pasciaoamac, alma del mundo,
contra Cupai, el dios malvado, que inspiraba horror en los incas). El dualismo religioso de los griegos engendró, posiblemente, el temor por el número dos, considerado de mal agüero, y puesto que a Plutón estaban consagradas todas las cosas nefastas, a él se le dedicó el segundo mes del año y el segundo día del mes. Como número par está relacionado con el «principio femenino».
Es, por tanto, el número de todas las ambivalencias y de todos los desdoblamientos (creador y criatura, blanco y negro, masculino y femenino, materia y espíritu, etc.). El número dos expresa, por tanto, un antagonismo, primero latente, y después cada vez más manifiesto: una rivalidad, una relación de reciprocidad que puede ser tanto de odio como de amor. Piénsese en el dualismo chino del yin y del yang. O en la simbología persa: aquí el número 2 multiplica la potencia al infinito.
Éstas son las posibles interpretaciones sobre la bola de cristal: reconciliaciones y retornos; el individuo es una persona introvertida, oportunista, diplomática, siempre en busca de aprobaciones y sabe realizarse sólo si está entre los demás, cuyo aliento y aprobación necesita constantemente; individuo conformista, más por timidez que por otra cosa, nunca quiere que se sepa cómo es; por tanto, es introvertido y esquivo, pero hábil buscando la manera de vivir tranquilo, aunque tenga que pactar; muy capacitado para el comercio, el deporte y todas las actividades manuales.

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