Los talismanes, la mejor defensa
En el Libro de los Jueces, versículo 21 del capítulo VIII, aparece una clara alusión a los objetos que sirven para contrarrestar el efecto maligno. Se dice que «Gedeón se levantó y mató a Zeba y a Zalmuna, y tomó los adornos de lunetas que portaban sus camellos en el cuello.»
El Antiguo Testamento informa acerca de viejas costumbres, unas olvidadas y otras que se han mantenido a través de los tiempos. Entre estas últimas está la práctica de los amuletos que sirven para protegerse de las asechanzas de los malvados. Los adornos de lunetas colocados en el cuello de los camellos, ¿qué son sino amuletos para protegerlos del mal de ojo?
Las plumas de pavo real, llenas de dibujos con forma de ojos, son una excelente defensa contra el mal de ojo, así como golpear la frente de la bruja—o de quien desee hacernos mal—y extraerle sangre para neutralizar el hechizo. Escupir tres veces en presencia del hechizado, golpear con los nudillos un fragmento de hierro o mejor de madera — de ahí viene la expresión «tocar madera»—, o extender en dirección suya la mano cerrada con los dedos índice y meñique extendidos, son también eficaces para combatir el mal de ojo.
Puede ahuyentarse en los niños escupiendo la madre en su trasero. Para evitar los marineros que se hunda su embarcación en el mar de resultas de una tempestad, bueno es pintar dos ojos en la proa. Quiénes colocan objetos de adorno en automóviles y bicicletas, están colocando amuletos sin darse cuenta. Son acciones heredadas de quienes lo hacían en otros tiempos con animales, personas y objetos para ahuyentar el mal de ojo.
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El acto de soltar palomas en la inauguración de los Juegos Olímpicos tiene su inspiración en la paloma que dejó en libertad el patriarca Noé, desde su arca, cuando se produjo el diluvio universal. Las palomas, que tantos aplausos arrancan a los asistentes de las olimpíadas cuando alzan el vuelo, tienen la secreta misión de impedir contratiempos mientras éstos duren. |
