Hechizos, maleficios y encantamientos


Ninguna de estas actividades tiene nada de sobrenatural, aunque sean a veces practicadas por brujas deseosas de vengarse o de complacer a un cliente que les paga por realizar el trabajo. No parece existir una gran variedad de hechizos, así como hay remedios para combatirlos, de acuerdo con cada caso. Se utilizan todavía los hechizos en la actualidad, en especial en las pequeñas poblaciones, pero fueron muy utilizados en la antigüedad. Los textos de la India, China, Babilonia y Egipto los mencionan y dan la mejor receta para oponerse a sus efectos perjudiciales.

Uno de los hechizos más conocidos es el mal de ojo (Ver). Pero es también importante el recurso del muñeco en cuya elaboración se echó mano de cabellos, fragmentos de uñas o cualquier objeto perteneciente a la persona a quien se desea perjudicar o incluso matar. Es práctica todavía muy frecuente en numerosos países del mundo, y ha influido de manera notable en la literatura fantástica. Donde mayor acogida sigue recibiendo parece ser en Haití, donde sigue siendo parte muy destacada del vudú. Dicen quienes lo han estudiado que los brujos locales obtienen magníficos resultados cuando clavan alfileres en el muñeco fabricado, provocando terribles dolores y hasta la muerte al sujeto contra el cual quiere ejercerse una acción violenta.
Por fortuna, hay amuletos para defenderse de estos peligros y también de las asechanzas de los espíritus malignos, en la vida o después de morir un ser humano. Los amuletos han abundado en todos los pueblos, y más aún en el egipcio, donde sus orfebres habían aprendido a elaborar hermosas obras de arte. Los faraones eran inhumados en compañía de todo género de amuletos para ahuyentar a los enemigos, materiales o espirituales, y eran tan poderosos que podían crear grandes dificultades a los insensatos que se atrevieran a penetrar en la tumba donde dormían el sueño eterno.

Es decir, que a través de esos amuletos se lanzaba una maldición para proteger al difunto, susceptible de perdurar a lo largo de los siglos y los milenios. Los ocultistas afirman que la maldición de Tutankamon se debió a los amuletos hallados en su sarcófago, y en especial a una tablilla que tenía escrito el siguiente texto: «La muerte abatirá sus alas sobre aquél que interrumpa el sueño del faraón.» Entre los amuletos egipcios más famosos figuraba el llamado Ojo de Horus, uno de los recursos más efectivos para proteger a los difuntos. Eran también de incalculable valor los escarabajos sagrados y el Ankh, símbolo de la vida eterna.
No sólo se proveía de amuletos a los faraones en su viaje al Amenti, sino también a los dignatarios de la corte y a los miembros del clero, que gustaban de acogerse a esta clase de protección a largo plazo con la ayuda de los tales amuletos. A veces, posiblemente, daban resultado.



ankh
Cruz Ankh o Ansata, símbolo de la vida eterna entre los antiguos egípcios.

 

Muñeco cubierto de gruesos alfileres muñeco vudú
Muñecos cubiertos de gruesos alfileres, el de la izquierda utilizado por una tribu del África occidental para causar daño a una persona que no se estima demasiado. El de la derecha manipulado actualmente para hacer daño a algún enemigo. También están los amuletos, talismanes y camafeos, que tienen una finalidad muy distinta: proteger a una persona.
Volver a Brujería de hoy y de ayer