Es por ello que la musculatura y la potencia muscular suelen estar tan bien desarrolladas en este nativo. Su constante actividad se ha encargado de modelar a lo largo del tiempo el cuerpo de todo Aries. El músculo sin el aporte sanguíneo de poco puede servir; así pues la sangre lleva toda la energía y limpia regenerando así las preciadas fibras musculosas de este nativo. De ahí que se suela decir que el temperamento que impera en Aries dependa de la naturaleza corporal del nativo.
Distinguiendo diferentes zonas del apéndice craneal, el rostro es una de las más destacadas en este signo. Las afecciones, como más adelante veremos, que más afectan a Aries se suelen manifestar a este nivel. Los ojos son también de vital importancia. La tensión ocular es tan alta en este nativo que puede incluso expresarse en una conjuntivitis crónica que con el tiempo pudiera complicarse de forma muy poco agradable.
Por último señalar que la fuerte pasión de tipo masculino que caracteriza al signo, hace que resulte inevitable relacionarlo con los genitales propios de este género. Parece ser que la función endocrina de este tipo de glándulas no cesa de imprimir gran parte del talante predominante en el signo.
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