El nativo del signo del Carnero parece no conocer el significado de la palabra estrategia. Mantener la mente fría y despierta sin que la emoción y el sentimiento se interpongan de por medio, resulta prácticamente imposible a la hora de afrontar sus propios problemas personales. Ante las miradas de los demás y, sobre todo, ante la de sus detractores, Aries muestra un comportamiento caprichoso y antojadizo propio de un niño. Para poder comprender el verdadero poder de la intuición y así poder juzgar sus actos, habría primero que conocer lo que es la fe en uno mismo.
En numerosas ocasiones se le ha achacado a Aries una gran falta de tacto. No hay que olvidar que de existir alguna estrategia para Aries, ésta se basa, entre otras cosas, en la rapidez y en la fuerza de decisión. La brusquedad que le caracteriza es, pues, un rasgo inevitable que resulta superfluo una vez alcanzados los objetivos. La verdad es que el individualismo con que Aries hace las cosas es una de sus grandes herramientas y gracias a que no repara en nada ni en nadie consigue alcanzar rápidamente las metas que se propone.
Con semejante panorama, es posible que el nativo de este signo por fin sea consciente del porqué de sus repetitivos enganchones a lo largo de su existencia. Aries tropieza una y mil veces con la misma piedra porque apenas repara en ello. La previsión no es su fuerte y la delicadeza tampoco, pero apenas que ponga un poco de intención y perseverancia, Aries conseguirá fastuosos resultados que le ayudarán a engrandecer su personalidad y fe en sí mismo, pudiendo convertirse en un hombre o una mujer de negocios excelente.
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