Por lo general Aries olvida con tanta facilidad, que no cesa de reincidir en una serie de comportamientos y de situaciones que en ocasiones resultan tragicómicas. El gran error de Aries es querer crecer en una sola dirección, olvidando así el resto de las facetas de su vida.
Antes o después tendrá que hacer frente a lo que ha ido generando y de ahí el tener que volver a empezar una y otra vez. Los comienzos se le dan de maravilla a este signo, pero cuando la ilusión decae… ¿quién se hará cargo de la obra? Este es el punto de partida que todo Aries que pretenda evolucionar debería atender con especial dedicación.
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