A nivel físico, la cabeza de Aries suele llamar la atención, ya sea por su tamaño o su frente despejada. El rostro también es importante a la hora de reconocerlo; cejas en arco, nariz recta y algún tipo de marca ya sea lunar o cicatriz caracterizará su semblante.
Pero si hay algo de Aries que resulta inconfundible, ese es su carácter. Nadie resulta más combativo y luchador que un Aries. Y en caso de que pase desapercibido, cuando en medio de una conversación se aborde un tema que ataña a su moral, saltará a defender su postura a capa y espada.
Cuando se decide a hacer algo, el Carnero se proyecta con rapidez. Se le puede reconocer por su forma de embestir la vida. Su manera de llegar a los sitios recuerda muchas veces a la foto fínish típica de los 100 metros llanos.
En lo que respecta al comportamiento de Aries hay que resaltar la falta de prudencia y de meditación de sus actos. Carreras de coches, escalada libre o parapente son aficiones que suelen captar a muchos arianos. La verdad es que, a veces, en la manera de hacer las cosas el nativo de Aries recuerda al personaje de cuentos infantiles como Juan sin miedo. La emoción y el entusiasmo le agradan tanto, que difícilmente tiene ojos para ver los incontables peligros que le rodean.
La compañía de este nativo por lo general resulta estimulante. Su optimismo y sencillez a la hora de ver la vida, son también inconfundibles. Siempre dispuesto a emprender algo nuevo, jamás se parará a pensar qué cosas tiene aún por terminar. Y una cosa es cierta: lo único que realmente interesa al nativo de Aries es el futuro inmediato.
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