La impaciencia es otra de las particularidades propias de un signo que no sabe asumir ni por un instante el papel pasivo que toda relación exige al menos en algunos aspectos. Por curiosidad bien podría ser que Aries lo probara por unos momentos, pero ni por asomo llegará a desempeñarlo.
De su pareja Aries exige grandes dosis de honestidad. La claridad es fundamental para alejar de sí todas las dudas y miedos que pudieran alejar de él al amor. Pero muchas veces este nativo no es tan transparente con su pareja tal y como él suele exigir. La infidelidad podría encontrar en Aries un terreno fértil donde prosperar, gracias al apasionado talante de este nativo y a su gusto por el amor rápido, intenso y muy excitante. Lo curioso es que por otra parte Aries sea un signo celoso. Ante un posible engaño este nativo explotará y descargará toda su impotencia con su pareja, pero no le guardará rencor. A Aries le encanta la reconciliación y con un poco de tiempo es muy capaz de olvidarlo todo.
Cuando se comparte vida sentimental y relación íntima con un Aries es bueno saber que todo puede acabar en cualquier momento de la noche a la mañana. Este nativo es un verdadero especialista en iniciar aventuras y relaciones. Pone toda su pasión y parece no tener límite a la hora de dar forma a sus sentimientos, pero es totalmente incapaz de obrar cuando el desencanto llega. El punto final de las relaciones de Aries es por lo general drástico, repentino e irrevocable, al menos por un corto período de tiempo.
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